Bravo en Estados Unidos y Charro en México, este cubano ha sacado el mejor partido a las oportunidades
Llegó por 15 días a Barcelona y ahora lleva una vida allí. Apenas jugó pelota oficial en su infancia y fue captado por encima de muchos otros. Le dieron una oportunidad de lanzar en México y conquistó la Triple Corona de pitcheo.
Todo transcurre a saltos para Elián Leyva, quien pronto llegará al sur de la Florida para iniciar la primavera con los Bravos de Atlanta y luchar por un puesto en las Grandes Ligas. Tal y como han sucedido las cosas, nada es imposible.
“Estoy muy agradecido con este equipo que me firmó a los 27 años y me está dando una oportunidad’’, comentó desde la Ciudad Condal Leyva. “Ahora voy al spring training a fajarme por estar en el Día Inaugural, y si no es posible, será más adelante. Sé que puede pasar’’.
Leyva no resulta un típico prospecto, pero su historia tampoco lo es. Hasta los 12 años era apenas un jugador de manigua, de cuatro esquinas, que nunca pasó por las llamadas áreas especiales, donde se inician los chicos cubanos en los secretos del béisbol.
Un día lo vieron –gracias a su potente brazo- en San José de las Lajas y lo invitaron a hacer unas pruebas junto con decenas de niños con mayor experiencia, pero lo escogieron a él, mientras los otros quedaban atrás.
Después vinieron otras oportunidades, de La Habana a Industriales, de Mayabeque al Magallanes en Venezuela, luego Clase A, Doble A y Triple A en pueblos perdidos de Estados Unidos y finalmente Jalisco…¿Atlanta en marzo?
“Todo es posible y voy a luchar con todas mis fuerzas para convencer a los Bravos de que puedo ayudarlos en cualquier papel que me asignen’’, apuntó Leyva, de 29 años. “En Cuba era abridor en las provinciales y relevista en las Series Nacionales. Estoy preparado para lo que sea’’.
De todos los lugares donde ha estado intenta sacar lo mejor posible. De la pelota de su tierra guarda muy buenos momentos, así como se recuerda a la primera novia. En las Menores aprendió a respetar el rigor y la disciplina para avanzar y del Caribe que puede ser una vitrina importante.
Hace un aparte especial para los Charros. La Liga del Pacífico, para algunos la mejor organizada y competitiva del invierno, le permitió dar un salto de calidad y construir una caja de resonancia que gritó su nombre acompañado de una frase llamativa: ganador de la Triple Corona.
“Con los Charros aprendí mucho, a no descuidar nada y a estar siempre listo, porque la competencia es muy fuerte’’, agregó Leyva. “Los equipos se refuerzan de semana en semana, tienes que estudiar mucho. Ganar la Triple Corona del pitcheo es lo más grande que me ha pasado. Volvería a trabajar allí sin dudarlo un segundo’’.
En la medieval ciudad de Lleida encontró un hogar inesperado. Fue de visita por 15 días con un tío y decidió quedarse. Para su suerte, pudo jugar pelota primero en la Copa Cataluña de septiembre a octubre y luego en la División de Honor de abril a agosto.
Unos dominicanos supieron de él –estaba lanzando entre 93 y 94 millas por hora- y lo invitaron para hacer demostraciones en tierra quisqueyana y allí fue que los Bravos dieron con él y le ofrecieron un contrato a una edad en que los clubes de las Mayores suelen voltear la cabeza en busca de juventud.
No sabe cómo ni cuándo, pero espera lanzar en Cuba en algún momento antes de colgar los spikes. Le gustaría vestir el uniforme nacional en un Clásico Mundial de Béisbol. Si fuera posible…
“Nunca me voy a olvidar de donde vengo ni de los míos’’, recalcó Leyva. “Pero la prioridad ahora es llegar a Grandes Ligas. Mientras vista un uniforme ese sueño sigue vivo’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de enero de 2019, 9:17 a. m..