Béisbol

Jackie Robinson y Branch Rickey: juntos en la historia y con un vigente legado

Jackie Robinson firma un nuevo contrato con los Dodgers de Brooklyn con la presencia de Branch Rickey, presidente del equipo, el 12 de febrero de 1948.
Jackie Robinson firma un nuevo contrato con los Dodgers de Brooklyn con la presencia de Branch Rickey, presidente del equipo, el 12 de febrero de 1948. NYT

Los hombres que abrazan una causa justa y luchan por ella hasta convertirla en realidad, marcan la diferencia en el progreso de la humanidad.

Es imposible escribir la historia del béisbol de Grandes Ligas sin mencionar a dos figuras que ayudaron a transformar el deporte en Estados Unidos: Branch Rickey y Jackie Robinson.

Se cumplen 52 años desde el ingreso de Rickey al Salón de la Fama, el pasado 31 de enero marcó un siglo del nacimiento de Robinson y el próximo 15 de abril se cumplirá el 72 aniversario de su ingreso a la pelota de Grandes Ligas.

Ambos dejaron un hermoso legado. Imperecedero. Rickey falleció el 9 de diciembre de 1965 y fue exaltado al Nicho de los Inmortales en 1967. Robinson murió el 24 de octubre de 1972 y su nombre está en Cooperstown desde 1962.

Rickey, presidente de los Dodgers de Brooklyn en una época marcada por la segregación racial, abrazó su causa y con su genio se enfrentó con valor a las amenazas de la mayoría de los dirigentes de la época que rechazaban la entrada de los negros al béisbol de Grandes Ligas.

Robinson, una estrella del deporte de las bolas y los strikes, supo enfrentarse con dignidad al trato injusto que padecían los hombres con piel oscura.

Antes de convertirse en el principal ejecutivo de los Dodgers, Rickey fue entrenador del equipo de la Universidad de Ohio. Allí, presenció cuando a un receptor negro llamado Charley Thomas no se le permitió alojarse en el hotel de la ciudad donde le tocaba jugar.

Ese pelotero, llorando le dijo a su entrenador:´´Deseo arrancarme la piel para ser igual a los restantes jugadores´´. Dicha injusticia y el sentimiento por las palabras de Thomas, llevó a que Rickey decidiera luchar en busca de llevar dignidad al béisbol.

Lo logró en 1947 siendo el principal dirigente de los Dodgers de Brooklyn para cambiar el rostro de las Grandes Ligas. Escogió a Jackie Robinson, un jugador de los Monarcas de Kansas City en las Ligas Negras después de entrevistar a varias figuras, entre ellas al cubano Silvio García.

Cuando firmó a Robinson, conociendo su calidad como jugador sólo le pidió que controlara su temperamento dentro y fuera del terreno ante cualquier provocación física y verbal, pues lo restante llegaría con un éxito completo.

Así lo hizo Robinson, ganándose el respeto y el cariño de sus compañeros de equipo, luego el de sus rivales, y por último el de los propios fanáticos que lo habían rechazado.

Y la historia se escribió con letras doradas.

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