Jeter, un grandioso pelotero hasta en el adiós final
Derek Jeter. Estrella, líder y leyenda. Ejemplo a seguir para las presentes y futuras generaciones que aspiran a triunfar combinando habilidades atléticas y sencillez humana.
El número 2 de los Yankees de Nueva York puso fin a su carrera en el estadio del Bronx. ¡Y de qué manera! Se vistió de gloria remolcando la carrera de la victoria con un sencillo en la novena entrada en un final que puede ser considerado entre los mejores.
Grandes figuras del béisbol como Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Ted Williams, Stan Musial, Hank Aaron y Willie Mays escribieron grandes hazañas en sus carreras. Pero no lograron ser héroes en el últmo partido celebrado en el sitio donde fueron ídolos. Jeter lo hizo, además de alcanzar otros honores.
Desde 1961, cuando dio inicio la era de expansión en Grandes Ligas, solamente un jugador con más de 10 temporadas activo conectó un batazo decisivo en su último desafío como local. Fue Hall Morris, de los Tigres de Detroit, que le dio el triunfo a su equipo 12-11 sobre los Mellizos de Minnesota, el primero de octubre del 2000.
Jeter fue recibido desde el inicio del choque con cánticos que duraron toda la noche. Inició el partido pegando un doblete que impulsó una carrera, luego remolcó otra en roletazo al torpedero y guardó la sorpresa grande para el final.
La parte baja de la novena entrada la inició el venezolano José Pirela con un sencillo frente a Evan Meek, le siguió Brett Gardner con un toque de sacrificio que adelantó al corredor a la intermedia. Y como si todo fuera preparado para una película de Hollywod, Jeter llegó al plato y conectó una línea por la banda derecha para remolcar al corredor emergente Antoan Richardson y darle el triunfo a los Yankees.
Jeter saltó de alegría y elevó sus brazos cuando corría entre primera y segunda base. Luego apuntó con un dedo para saludar a 48,613 espectadores, siendo felicitado por sus compañeros. Un minuto después se colocó en cuclillas en lo que pareció ser un momento de reflexión y caminó a la posición donde brilló por 20 temporadas, recibiendo el abrazo de cinco amigos que jugaron a su lado: Andy Pettite, Mariano Rivera, Jorge Posada, Bernie Williams y Tino Martínez, junto con quien fuera su mánager Joe Torre.
“Me llevo algo especial del Yankee Stadium”, indicó el pelotero en una conferencia de prensa que los aficionados pudieron ver desde sus asientos en la pantalla del jardín central. “Quiero dar gracias a todos por este gesto hermoso hacia mi persona, pero lo único que he hecho es cumplir con mi trabajo. Siempre he tratado de controlar mis emociones, pero hoy [jueves] no pude hacerlo”.
Ahora, Jeter actuará como bateador designado en los últimos tres juegos de su carrera, a celebrarse el fin de semana en el Fenway Park, el hogar del equipo que ha sido el acérrimo rival de los Yankees, los Medias Rojas de Boston.
Jeter debutó con los Yankees en 1995 y se mantuvo con este equipo ganando cinco títulos de Serie Mundial. Durante una época marcada por los esteroides, permaneció limpio, siendo un ejemplo para la juventud deportiva de Estados Unidos.
Pelotero completo desde la gorra a los spikes. Excelente fildeador, corredor rápido, robador de bases, jugador inteligente, bateador de promedio y fuerza. Esta combinación le permitió acumular 3,463 imparables, 1,923 carreras anotadas, 358 bases robadas, 260 jonrones, 1,310 impulsadas, .309 de promedio, cinco premios Guantes de Oro y 14 actuaciones en Juegos de Estrellas.
Derek Jeter, uno de los grandes peloteros en cualquier etapa de la historia, dentro de cinco años recibirá un pasaporte sin escalas al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas, en Cooperstown. Y la votación, si queremos que sea justa para un atleta intachable dentro y fuera del terreno de juego, debería ser unánime.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2014, 7:33 p. m. with the headline "Jeter, un grandioso pelotero hasta en el adiós final."