Béisbol

Tras cumplir sueño en el hielo, cubanoamericano busca el calor de las Mayores con los Marlins en Miami

Eddy Alvarez se encuentra más cerca del calor de casa. Literalmente. El torpedero cubanoamericano pasó del sistema de los Medias Blancas a los Marlins y ya se encuentra practicando en Júpiter en espera de que lo asignen a un equipo de las Menores.

Nacido en Miami, Alvarez –quien alcanzó los niveles de Doble y Triple A en Chicago- posee un chance de integrar el roster de los peces, un equipo en plena reconstrucción que suele darles oportunidades a sus jugadores que destacan en la granja.

De ascender a las Grandes Ligas, la historia de Alvarez habría alcanzado una meta extraordinaria, porque este chico posee una trayectoria deportiva como ninguna otra que se recuerde en los últimos tiempos y que comprende dos caminos.

El primero ya es parte del recuerdo, al convertirse en ganador de una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, a pesar de haber nacido y crecido en la calurosa Capital del Sol. Eso no se lo va a quitar nadie.

Pero si conquistar una plata en patinaje de velocidad como parte del relevo de los 5,000 metros en Sochi 2014 le costó años de esfuerzos y dolores, llegar a las Grandes Ligas con los Marlins se antoja un reto enorme. Tan difícil como volar sobre el hielo lo puede ser conectar una bola a 95 millas por hora.

La historia de Álvarez ha sido la de dos mitades que se han compenetrado con la misma intensidad y talento. Un chico que usaba el guante y calzaba los patines con una destreza tremenda para su edad y en una Miami donde se multiplican los terrenos de béisbol, pero escasean -apenas existen- las pistas de hielo.

Su padre, Walter, sus tíos y su hermano Nick - militó en las Menores de los Dodgers- jugaron pelota, un deporte que corría en la sangre familiar y cubana, pero tanto sobresalió en el patinaje, primero sobre ruedas y luego en circuitos helados, que se ganó el sobrenombre de “Eddy the Jet’’ y se convirtió en una suerte de leyenda extraña.

“Mi padre solía llevarme a patinar en South Beach de pequeño y aquella emoción de sentir la velocidad a tan temprana es algo que se queda para siempre’’, recordó el campocorto. “Estoy consciente de que era una historia diferente. Una vez, en una competencia de patinaje, dijeron por los altavoces: ‘de Miami, Eddy Álvarez’, y los presentes se miraron unos a otros con asombro, como si hubieran escuchado algo imposible’’.

A pesar de sus títulos nacionales e internacionales en los circuitos de carreras, el béisbol siempre estuvo presente en Eddy e, incluso, en sus años de preuniversitario apenas tocó los patines y se dedicó a batear y atrapar bolas, al punto que su nombre estuvo en boca de varios cazatalentos de Grandes Ligas.

Luego, en el Salt Lake Community College de Utah alternaba los dos deportes: patinaje en las mañanas y béisbol por las tardes, pero el hielo ganó por ese entonces la pulseada cuando Álvarez hizo el grado a los Juegos Olímpicos.

Una vez que finalizó su actuación en Sochi y cumplió su primer sueño, Álvarez se dio a la tarea de intentar el segundo y, de pronto, aquellos scouts del pasado volvieron para verlo y firmarlo con los Medias Blancas. Ahora su segundo camino podría recorrerlo en Miami.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA