Sus números no dicen mucho de este pelotero, pero a los Marlins les gusta su versatilidad
Cuando se le preguntó a Mike Hill qué hacía Rosell Herrera en el roster del Día Inaugural, el presidente de operaciones de béisbol de los Marlins respondió con una frase sencilla: “nos gusta’’.
Un poco más presionado, Hill apuntó que el dominicano, de 26 años, era un pelotero muy útil que dotaría a manager Don Mattingly de varias opciones en el juego de situación. Lo cierto es que Herrera bateó en la primavera para .196 con un OPS de .557.
Herrera, quien en el 2018 pasó por tres conjuntos de Grandes Ligas, busca un hogar permanente en Miami. Un chico humilde y calmado, veremos si es capaz de dejar un legado en esta ciudad y en todas las Mayores.
¿Te sorprendió cuando te llamaron al equipo grande?
“Nada, súper contento y agradecido con Dios por la oportunidad, tratando de aprovechar cada día al máximo. Es la primera vez que abro temporada con un equipo desde el primer día. Había estado en las Mayores, pero no desde el Día Inagurual’’.
¿Qué te permitió ganarte el puesto?
“Primeramente, mi versatilidad, el poder jugar varias posiciones en el cuadro y en el jardín central, también tomaron en consideración mi velocidad y el hecho de que puedo batear desde ambos lados del plato. Todo eso les gustó a los que decidieron dejarme aquí’’.
Para aquel que no te conoce, ¿cómo comenzaste en el béisbol?
“Imagínate, comencé a jugar pelota desde los tres años. Mi hermano mayor siempre me llevaba al play y desde ahí comenzó mi amor hacia el juego. Ese es un amor que todavía dura y durará siempre’’.
¿Cuándo te diste cuenta que podía ser más que un juego?
“”Desde los nueve o 10 años ya me destacaba mucho en el grupo donde jugaba, allá en Santo Domingo en el playo de La Marina de Guerra. Ahí ya empezaron a notar que tenía talento y me pusieron los ojos encima los coaches y a los 12 años ya estaba contratado por una escuela’’.
¿Cómo fue ese primer día en Grandes Ligas?
“Eso fue un sueño. El sueño de cada niño en la República Dominicana y de todos los países latinos. Cuando me llamaron por primera vez estaba súper contento. Llamé a mi mamá y mi papá. Sentí que había trabajado por algo que valía la pena’’.
¿Y ahora que harás para que el sueño te dure?
“Trabajar fuerte para ayudar al equipo. Me gustaría dejar un legado de que siempre jugué fuerte a la pelota, siempre fui un buen compañero de equipo. Todos trabajamos para tener buenos números, pero quiero ser recordado como una buena persona’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de abril de 2019, 11:25 a. m..