En el momento justo y el lugar adecuado, este cubano encuentra el equipo para mostrar su talento
Era cuestión de tiempo, en los múltiples sentidos de la vasta palabra. Se trataba de tiempo de juego y de tiempo de experiencia, de ese justo tiempo humano dondo se combinan el talento y la oportunidad, el lugar y el momento. Y ese tiempo parece haber llegado para Yandy Díaz.
Durante dos medias temporadas con Cleveland el cubano dejó entrever que poseía madera suficiente para ser y pertenecer a las Grandes Ligas, pero siempre faltaba uno de esos elementos que se confabulan para moldear la suerte: un pelotero por delante de él de más experiencia o proyección, planes de la franquicia…
En esas dos contiendas con los Indios, Díaz apenas vio acción en 88 encuentros. Bateó para .263 en el 2017 y para .312 en el 2018. Se sabía que le daba duro a la bola –con un promedio de 47.6 de conexión fuerte en sus turnos y una velocidad de salida de 91.7 millas por hora-, pero la geografía no era propicia.
Desde que se anunciara su traspaso a los Rays se daba como hecho la posibilidad de que Díaz recibiera más chances de jugar, de ser apreciado en una muestra más larga y constante por su nuevos dirigentes. Tampa Bay vive una realidad muy distinta a Cleveland.
Esta es una franquicia llena de contradicciones, un equipo en reconstrucción que se da el lujo de codearse de tú a tú con los acorazados de la Division Este de la Americana, un conjunto que se da el lujo de ganar 90 juegos y quedar fuera de los playoffs.
Al igual que los Marlins su asistencia es de las peores y su estadio resulta una caverna con carpa circense , pero ofrece oportunidades a los jóvenes, y aquí Díaz encajaba perfectamente. No tienen esa presión constante de los Yankees y los Medias Rojas, así que pueden esperar pacientemente que florezca algún prospecto.
Y Díaz está floreciendo. Acumula tres cuadrangulares y conecta para .303 con un OPS de 1,061. Ciertamente, la muestra es pobre y poca. No ha terminado aún el primer mes de temporada, pero basta ver el lenguaje corporal del muchacho de Villa Clara para percibir cierta felicidad, ese aire de “ahora sí’’.
Así como le va bien al cubano, también le va a Tampa Bay. Son los líderes de su división, exhiben un cuerpo de abridores capitaneados por el Cy Young Blake Snell, un receptor rotundo como Mike Zunino y alguien deseoso por imponerse en la escena como Yandy Díaz.
El tiempo es perfecto.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2019, 7:58 a. m..