Béisbol

¿Encenderá la actitud de Yasiel Puig el fuego Rojo de Cincinnati? ¿Servirá de algo la bronca?

Yasiel Puig contra todas las banderas, al menos contra todos los Piratas. Eso es lo que puede apreciarse en el video que desde el domingo le está dando la vuelta al mundo. La primera bronca memorable de la joven temporada de Grandes Ligas.

Pero las miradas, según el cubano, pueden ser engañosas. Su ira no estaba dirigida al lanzador Chris Archer, quien le pasó la bola por detrás a Derek Dietrich –¿se acuerdan de él?- no al resto de los jugadores de Pittsburgh, sino a Francisco Cervellli.

Cuando todo parecía calmarse tras la molestia del manager David Bell con la “advertencia’’ del árbitro de la goma, Puig salió embalado de su dugout, como una tormenta en pleno azote, como ese Caballo Loco de los viejos y divertidos tiempos de Los Angeles.

“Cuando miré a la situación, [Cervelli] empezó a gritarme’’, comentó Puig a la prensa. Corrí hacia él, corrí para ver qué sucedía. Pero no tiré un golpe. Dos minutos después, el [árbitro] me expulsó del juego’’.

Puig espera que no lo suspendan, aunque el video será examinado al máximo por los poderes de la Oficina del Comisionado. Si bien no dejó correr sus puños, fue el más agitado en la trifulca y su nombre en estas horas corre en boca de todos. Cría fama.

Pero más allá de este ajetreado momento, ¿qué puede dejar la bronca para los Rojos? ¿Encenderá el botón de la victoria y relanzará a un conjunto atascado y sin identidad en este inicio de temporada? Porque en Cincinnati todo está saliendo mal, muy mal.

El récord de 1-8 en nueve juegos lo dice todo. A pesar de los dos cuadrangulares de Dietrich -¿por qué Miami lo dejó partir?-, los Rojos exhiben una preocupante línea ofensiva de .170/.233/.301. El mismo Puig conecta para .130 con un slugging de .167. Eugenio Suárez, otro motor de ataque, no llega a los .200 de promedio.

Cincinnati movió piezas para salir de la mediocridad. Junto a Puig llegaron Matt Kemp, Sonny Gray, Tanner Roark, los cuales debían formar un grupo formidable con Suárez y Joey Votto. No les daba para desbancar a San Luis y Milwaukee, pero sí para pelear y construir.

Los Rojos no van a jugar tan astronómicamente mal el resto de la contienda, pero se están metiendo en aguas profundas. Necesitan un revulsivo de manera urgente, antes de que sea demasiado tarde y el 2019 se les escape por completo.

No suena nada bien la idea. No es deportivamente correcta. Pero tal vez esta riña despierte algún sentido de unidad, encienda algún fuego apagado en los hornos de Cincinnati. Porque en el fondo mucho de lo que se vio el domingo tiene que ver con frustración y desespero.

Archer, sin quererlo, preparó la hoguera y Puig avivó las llamas. Veremos si basta para incendiar el espíritu de los Rojos. Si no, todo estará perdido por más broncas que vengan.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2019, 2:16 p. m..

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