Béisbol

Le deben $42 millones y nadie lo quiere. A Miami no le queda otro remedio que cargar con él

Wei Yin Chen ya no tiene nada que ofrecer. El hombre que soportó el martes estoicamente cuatro cuadrangulares, siete imparables y 10 carreras limpias en apenas dos entradas no merece un puesto en un equipo de Grandes Ligas y mucho menos en los Marlins.

Una y otra vez él mismo ha demostrado la atrocidad de aquel contrato de cinco temporadas y $80 millones que sigue siendo un lastre deportivo y emocional para el resto de los jugadores y lo que sobrevive de la fanaticada que se atreve a proclamar su fidelidad al club.

En otras circunstancias, el taiwanés habría empacado sus maletas y tomado el rumbo incierto del desempleo y la búsqueda de nueva plaza, porque lo de Miami –y quisiera equivocarme por completo- parece un capítulo cerrado de la manera más cruel.

No se sabe quién sufrió más esa media hora de faena en Cincinnati, cuando se apilaban las anotaciones y los batazos de largo alcance contra un Chen impotente y resignado, sin la más mínima idea de cuál es su problema: ¿físico? ¿mental? ¿otra cosa?

“Quisiera tener una respuesta para ustedes, pero no la tengo, y solo trato de ejecutar cada pitcheo y no tratar de pensar demasiado’’, expresó el asiático a la prensa, mediante su inseparable traductor. “Tal vez debo comunicarme más con mi coach de pitcheo y discutir que salió mal’’.

Parece que ya es demasiado tarde para esa discusión. Su efectividad de 24.75 es la muestra más clara del desajuste, aunque sí debiera decirse una cosa: los Marlins y su cuerpo de dirección no poseen la más remota idea de cómo utilizar a un hombre que toda su vida trabajó de abridor.

La implosión de José Ureña en cinco entradas, obligó al manager Don Mattingly a echar mano de su “supuesto’’ relevista largo en el bullpen, dejando otras piezas clave para un día mejor. La llegada de Chen, sin embargo, convirtió el fuego en incendio, la diferencia en paliza.

“Espero que sea mejor que esa actuación, pero a veces no es justo con él la manera en que lo estamos utilizando’’, reconoció Mattingly. “El pasa mucho tiempo sentado, no sabe exactamente cuándo lanzará y no está en el papel al cual estaba acostumbrado, pero creo que eventualmente mejorará’’.

Si no ocurre un cambio de timón a rajatabla, como no es de esperarse, Chen va a seguir en el bullpen o donde sea, porque todavía le restan dos temporadas a su pacto, exactamente unos $42 millones. Ningún otro equipo en su sano juicio, aunque le ofrezcan además tres prospectos en el saco, se va a hacer cargo de esa suma de dinero.

En estos tiempos que corren, se le puede dar una avalancha de ceros a un Mike Trout, pero no se gasta un centavo en un Chen. Los $20 millones que ganará este 2019 son la cantidad más alta para cualquier pelotero del club y casi el 30 por ciento de la nómina salarial. La carga es pesada y larga, pero habrá que seguir arrastrando con ella.

Ahora mismo deben encontrarse entre tres o cinco prospectos que hagan mejor trabajo que Chen en la granja de los Marlins, pero el equipo no puede darse el lujo de enviarlo a su casa ni encontrará socios para cambiarlo. Solo le queda cruzar los dedos y decir como Mattingly: “espero que mejore’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2019, 8:55 a. m..

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