Los fanáticos de los Filis son apasionados e intensos, dice ex Marlin en crítica indirecta a los de Miami
Lo primero que hizo JT Realmuto fue cortarse el pelo. El antiguo enmascarado se dirigió a la barbería de Hugo “Juice’’ Tandrón y le pidió que lo pelara bien cortico, “porque uno no sabe cuánto tiempo pasará sin verlo nuevamente’’.
Pasará mucho tiempo sin que Realmuto vuelva a sentarse en el sillón de Juice, porque al parecer algunas costumbres son difíciles de borrar, pero por lo demás Realmuto está feliz de vestir el uniforme de los Filis y de jugar para otra clase de fanáticos.
“Es divertido [jugar en Filadelfia], por la adrenalina y excitación que experimentas’’, comentó Realmuto. “Los fanáticos de los filis son apasionados. Así que es divertido para mí experimentar eso. En Miami son más relajados. Son buena gente aquí, pero no tan intensos en la parte del béisbol’’.
Resulta difícil rebatirle el punto a Realmuto, quien fue parte del equipo hasta el 2018, cuando Miami –como casi siempre- finalizó con una asistencia paupérrima al estadio, poco más de 811,000 aficionados.
Por la sonrisa en los labios y su lenguaje corporal, Realmuto está feliz. El hombre que en par de ocasiones pidió un canje a los jerarcas de la organización parece haber encontrado un hogar, justo antes de lanzarse de lleno a la agencia libre.
“De una extensión de contrato no hemos conversado’’, reveló el que para muchos es el mejor catcher del béisbol. “Mi único interés es ayudar al máximo a los Filis, pero una extensión con ellos sería sin duda algo de lo que hablaría. Me encanta la ciudad, la gente’’.
Los Marlins conocieron a Realmuto cuando jugaba el campocorto en preuniversitario y quedaron tan impresionados con sus condiciones físicas que le preguntaron si le gustaría jugar en la receptoría de profesional.
El equipo cruzó los dedos para llegar hasta él y firmarlo en la tercera ronda del Draft del 2010 con un bono de $700,000.
Unos meses más tarde, la conversión de Realmuto en receptor se completaba en las Menores y comenzaba un ascenso que le llevaría a debutar en la temporada del 2014.
“Los Marlins significan mucho para mí’’, apuntó Realmuto. “Me tomaron cuando era un chico de 18 años y me llevaron a las Grandes Ligas. Definitivamente, la organización ocupa un lugar especial en mi corazón’’.
Realmuto era uno de aquellos pilares del llamado “núcleo de Miami’’ junto con el cubano José Fernández, el dominicano Marcell Ozuna, Christian Yelich, Giancarlo Stanton y Dee Gordon.
Fue el último en irse de ese selecto grupo que ha dado a dos Jugadores Más Valiosos, un campeón de bateo y varias elecciones a Juegos de las Estrellas, y cuando se marchó ya era visto como el mejor en su posición de todas las Grandes Ligas.
Las cosas han cambiado todavía desde que Realmuto llegara a Filadelfia en términos de personal, pero hubo una transformación que le hizo alzar la vista en el jardín central: ya no estaba la obra de arte Homer y ahora hay un sitio social llamado Autonation Alley.
“Es muy diferente y mejor que la cosa que tenían allá afuera’’, comentó Realmuto. “No era un gran fanático [de la escultura]. A algunos les gustaba, a otros no, pero creo que ahora está mejor el lugar’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de abril de 2019, 5:34 p. m..