Béisbol

Si Davis pegó un hit tras irse de 0-54, todo es posible. Hasta que los Marlins comiencen a batear

LEWIS BRINSON estrella su bate contra el suelo tras poncharse contra los Filis el 12 de abril.
LEWIS BRINSON estrella su bate contra el suelo tras poncharse contra los Filis el 12 de abril. mocner@miamiherald.com

Paren las prensas. Chris Davis pegó su primer hit de la temporada, después de implantar una marca de 54 turnos sin un imparable. El jugador de Baltimore llegó a primera el sábado, levantó los brazos al cielo y pidió que le guardaran la pelota.

Todavía hay esperanza en el mundo. Si Davis, un pelotero temiblemente malo desde la temporada pasada a esta, conectó un indiscutible cuando nadie lo esperaba, ¿por qué no pueden los peces salir de su letargo ofensivo, aunque ahora parezca imposible?

Al menos en el choque de sábado sonaron tres cuadrangulares, pegaron 18 imparables y se les vio más sueltos con el aporte del recién llegado Austin Dean y la reafirmación de que Brian Andeson ha dejado atrás sus dificultades de los primeros días.

Antes del inicio de la serie contra los Filis, los bateadores realizaron una reunión para analizar los problemas y, de acuerdo con el manager Don Mattingly, realmente están tratando de salir de un momento que les ha llevado a batear para .147 en los últimos cuatro encuentros, antes del sábado.

“Ellos están poniendo todo su esfuerzo’’, apuntó Mattingly. “No es que hayan perdido el interés, ni han dejado de dar el máximo. Es un mal momento que atraviesa cualquier equipo’’.

Poco a poco, Miami comienza a asentarse en el sótano de los departamentos de ataque y Mattingly no quiere perder de vista a ninguno de sus peloteros, especialmente jóvenes como Lewis Brinson, quien batea para .221 y se ha ponchado 18 veces en 15 juegos.

Los peces exhiben un anémico promedio de .215 y anotan un promedio de 2.19 carreras por encuentro, lo cual coloca contra la pared a su cuerpo de pitcheo, obligado a reducir al mínimo sus errores.

Mattingly está apelando a sus veteranos, a figuras como Martín Prado, Curtis Granderson y Neil Walker para mantener en perspectiva a los jóvenes y ayudarlos con sus experiencias en más de una década de Grandes Ligas.

“Uno quiere que esos veteranos sean vocales, que digan lo que piensan en las reuniones’’, agregó Mattinly. “En casos como estos un consejo de alguien como Prado o Curtis es muy mavioso’’.

Si su mente y los deseos no le juegan una mala pasada, Mattingly considera que su equipo pudiera salir del mal paso en cualquier momento. Solo necesitan seguir trabajando cada turno hasta que los batazos comiencen a caer por su propio peso.

A Davis –todavía los Orioles le deben $90 millones, así que lo de Wei-Yin Chen no es para tanto- le tomó 54 visitas a la goma para conectar un imparable, pero si el pudo…quién sabe.

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