Béisbol

¿Habrá salvación para Lewis Brinson o será el próximo Jeremy Hermida de los Marlins?

LEWIS BRINSON se retuerce de dolor tras ser golpeado por una pelota en un juego contra los Cachorros el 15 de abril.
LEWIS BRINSON se retuerce de dolor tras ser golpeado por una pelota en un juego contra los Cachorros el 15 de abril. ctrainor@miamiherald.com

Lewis Brinson debía ser la figura. El hombre, el centro, el pilar. El chico de Fort Lauderdale lo tiene -¿tenía?- todo para convertirse en la nueva cara de la franquicia. Con una sonrisa franca y ancha, su persona es agradable y cercana. Creció adorando al equipo de casa, soñando con ser parte del grupo.

Si todo fuera como en los filmes de Hollywood…

En su segundo año con los Marlins, Brinson está enviando preocupantes señales de retroceso e impaciencia. No son pocos los bates quebrados en sus muñecas después de los tantos ponches en apenas tres semans de temporada.

Los peces trabajan a marchas forzadas para rescatar su proyecto personal, decididos a evitar un fracaso de marca mayor. Dos coaches de bateo a su disposición estudian sus movimientos e intentan encontrar soluciones, pero los resultados no llegan.

¿Por qué?

“Creo que es sobre todo porque le falta un plan mental’’, expresó el manager Don Mattingly. “Los lanzadores rivales siempre tienen un plan para cada juego, para cada bateador que van a enfrentar. El tiene que prepararse mejor cada vez que va a la caja’’.

El plan de Brinson no se ve por ninguna parte. La temporada del 2018 fue acortada por lesiones, pero su promedio de .199 agrietó la imagen que los Marlins presentaron cuando llegó en el canje con Milwaukee que significó la partida de Christian Yelich.

Miami se deshacía de un futuro Jugador Más Valioso, pero pensaba que podría obtener un buen retorno por un pelotero completo como Yelich, ganador de un Guante de Oro y un Bate de Plata. Ahora, el traspaso luce como una de las peores decisiones de la organización.

No pocos comentaron que Brinson no estaba listo para imponerse en el nivel de Grandes Ligas y necesitaba más tiempo de maduración en la granja, pero a los 24 años ya no le queda demasiado tiempo para corregir errores y otros temen que una democión solo empeoraría las cosas.

Durante la primavera, Brinson tuvo un desempeño estelar. Conectó para poder y contacto, exhibió disciplina en el plato, trabajó los conteos; además de correr bien las bases y realizar excelentes jugadas defensivas. De pronto, la promesa se recuperaba en parte.

Sin embargo, el comienzo del 2019 no podía ser peor con una línea ofensiva de .197/.246/.262 con 20 ponches y apenas dos boletos. Peor le ha ido en los últimos siete encuentros con solo un imparable en 21 turnos. Todavía el equipo está esperando su primer cuadrangular.

“Tiene que trabajar mucho más en establecer su zona de strike, en saber qué va a hacer cuando se encuentra en la caja’’, agregó Mattingly. “Están ayudándolo a ver mejor la pelota, pequeñas cosas que puedan hacer una gran diferencia. Vamos a tener paciencia con él’’.

¿Cuánto tiempo más?

Miami debe empezar a preocuparse por el futuro de quien estaba llamado a encabezar el nuevo “Núcleo Joven’’, como alguna vez lo hicieron Giancarlo Stanton y el mismo Yelich en su momento. Y preguntarse, sobre todo, si hay salvación para Brinson o fue apenas un espejismo de talento.

¿Se acuerdan de Jeremy Hermida? Todas las proyecciones apuntaban a que los Marlins contaban con potencial miembro del Salón de la Fama y nunca fue nada, nunca. Yelich, en cambio, resulta una historia diferente y alentadora. Así que Brinson contempla delante de si dos caminos y dos modelos. Si solo el elegir equivaliera a proceder…

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