Marlins ante el espejo de Atlanta. ¿Queda mala vibra entre José Ureña y Ronald Acuña?
Derek Jeter quiere construir un ganador en Miami. No tiene que mirar muy lejos para encontrar los planos de ese edificio. Los Bravos llegan este viernes como la imagen perfecta de un reconstrucción en las Grandes Ligas, un ciclo de talento convertido en realidad, nacido bien adentro de la franquicia.
Los Marlins muestran mínimos signos alentadores, como el de Caleb Smith vencedor de los Indios el miércoles, Pablo López, Brian Anderson, pero todavía no parece suficiente. Propietarios del peor record de las Mayores (9-21), el punto de viraje luce todavía muy lejano.
Hace apenas dos años, los Bravos finalizaron con 90 derrotas, por detrás de los peces en el Este de la Nacional. Desde aquellos tiempos espectaculares de Greg Maddux, Tom Glavine, John Smotz y Chipper Jones, la franquicia nadaba en corrientes bajas y ni siquiera la inauguración de un nuevo parque parecía animar a su afición.
La ayuda, sin embargo, estaba en camino. Ya podían percibirse los resplandores y respirarse los aromas del cambio. Se escuchaban los nombres de Ozzie Albies, de Ronald Acuña Jr., que se sumarían a los establecidos Freddie Freeman y Ender Inciarte.
En el pitcheo se hablaba de Mike Soroka, complementos de los establecidos Julio Teherán y Mike Foltynewicz. El movimiento de renovación llegaba a todos los rincones de Atlanta, tomaba el ritmo de cambio. ¿Resultados? Los Bravos retornaron en el 2018 a los playoffs.
¿Cuenta Miami con un Acuña Jr. o un Albies? Todavía es muy pronto para decir o descartar, pero no cabe duda de que el sendero hacia pastos más verdes sigue el curso de lo emprendido por la alta gerencia de Atlanta. Quién no lo crea así, que pase a partir de este viernes por el parque de La Pequeña Habana.
Los Bravos son una bocanada de aire fresco y un espejo donde deben mirarse los peces. El talento que se encuentre ahora debe ser capaz de impactar las Grandes Ligas en el menor tiempo posible. Hay piezas de calidad en el pitcheo, pero entre los jugadores de posición la historia es diferente.
En lo individual, el choque del viernes servirá para comprobar si aún existen recelos y malas vibras del pelotazo de José Ureña al venezolano Acuña. Posiblemente todo se haya olvidado, posiblemente no…
Ureña golpeó al jardinero de los Bravos en agosto del 2018, luego que este hubiera pegado cuadrangulares en cinco choques consecutivos, tres de ellos a los Marlins, y eso le costó cinco juegos de suspensión, una fuerte multa y una avalancha de críticas que lo convirtieron, durante unos días, en el enemigo público número uno del béisbol.
Tras un comienzo entre dudas, Ureña se ha recuperado en sus últimas tres aperturas, pero sus números no le apoyan: presenta balance de 1-4 con 5.08 de efectividad y 43 hits permitidos. Solo otro abridor en la Nacional ha admitido más imparables que él, Max Scherzer.
De modo que no es momento de perder los estribos ni de un lado ni del otro. Miami necesita no solo mirarse en el espejo de Atlanta, sino intentar ser mejor que el espejo mismo.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2019 a las 10:04 a. m..