Béisbol

¿Explicar el fracaso de los Marlins? Yu Darvish da seis boletos en cuatro tramos y no aprovechan

El segunda base de los Cachorros David Bote (izq.) pone out al receptor de los Marlins Chad Wallach en la intermedia, en el sexto inning del partido celebrado el 9 de mayo de 2019 en Chicago.
El segunda base de los Cachorros David Bote (izq.) pone out al receptor de los Marlins Chad Wallach en la intermedia, en el sexto inning del partido celebrado el 9 de mayo de 2019 en Chicago. Foto: AP

Cuando los Marlins decidieron cambiar de coach de bateo, esperaban alguna especie de reacción ofensiva. Lo cierto es que las cosas siguen igual o peor antes de que Mike Pagliarulo fuera despedido y el ataque de Miami vive ausente de las Grandes Ligas.

Los peces cayeron el jueves en la tarde 4-1 ante los Cachorros para irse con un solo partido ganado en una serie de cuatro que puso de manifiesto los problemas que plagan al equipo de La Pequeña Habana: siempre está esperando por un hit importante que no llega.

¿Cómo es posible que los Marlins no pudieron aprovechar a un Yu Darvish empeñado en no lanzar strikes? El japonés tuvo cero control de su bola recta y tuvo que apelar una y otra vez a la slider para salir de apuros constantes.

Darvish concedió seis pasaportes en cuatro episodios. Saquen una mínima cuenta. Seis hombres se embasaron vía base por bolas en apenas cuatro tramos, porque el asiático lanzó más bolas (50) que strikes (47). Miami no supo aprovechar.

Al final, a Darvish solo le pudieron conectar un solitario imparable –otros tres hits al resto de los relevistas de Chicago- y, cuando la situación se tornaba demasiado oscura, ponchó a siete hombres con esa slider que no encontró ajustes del lado contrario, a pesar del uso de la sabermetría y las computadoras.

Slider y nada más, slider. Que no puede con la recta, hombre.

Ciertamente, la frase de “qué habría pasado si…’’ no aplica, pero Miami pudo haberse ido de la Ciudad de Los Vientos con al menos dos o tres victorias, porque los abridores realizaron una digna labor, porque fueron juegos cerrados.

Pero los Marlins no saben capitalizar el momento, aprovechar las debilidades del rival. Las situaciones con hombres en posición anotadora se multiplicaban de encuentro tras encuentro y los resultados fueron anémicos, casi invisibles.

De la otra ribera, la situación no puede ser más favorable para Chicago, que comenzó mal la temporada y se ha catapultado a la cima de la División Central del Viejo Circuito por encima de los Cerveceros y los Cardenales.

Ya Javy Báez venía con una actuación soberbia en la caja de bateo, pero Kris Bryant y Anthony Rizzo se dieron banquete contra los peces en este compromiso particular: el primero conectó para .308 con tres cuadranguares y cinco impulsadas; el segundo sonó el madero con promedio de .400, dos palos de vuelta entera y cuatro remolcadas.

Como en todo deporte, la ecuación de la victoria se explica por quién tiene más talento en la suma de sus partes. Ni en el papel ni en la realidad, Miami puede superar a Chicago.

Y sin embargo, el equipo del manager Don Mattingly se va a Nueva York con la sensación de que se pudo hacer más, mucho más…

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de mayo de 2019 a las 6:04 p. m..

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA