Béisbol

La sed de venganza impulsa al más gentil de los lanzadores de los Marlins

PABLO LOPEZ trabaja durante el juego contra los Mets el 18 de mayo en Miami.
PABLO LOPEZ trabaja durante el juego contra los Mets el 18 de mayo en Miami. pportal@miamiherald.com

Pablo López y los Mets tienen una historia de contrastes. Por ahora, la mejor palabra a usar es venganza, aunque al gentil lanzador venezolano no le interese verlo de esa manera y hable de una victoria más en su todavía breve carrera de Grandes Ligas.

El derecho actuó el sábado en la tarde como un gigante para que los Marlins vencieran 2-0 a los Mets y lograran su tercera mini racha de dos victorias en la temporada delante de 13,474 aficionados en el parque de La Pequeña Habana.

“Si hubo un poco de sentimiento de venganza’’, reconoció López. “Llegué más temprano que de costumbre al estadio. No sé por qué. Habían pasado ocho díaz desde aquella presentación en que todo me salió mal. Estaba un poco ansioso’’.

Como si fuera poco, los peces se colocaron a una victoria de su primera barrida en tres juegos desde septiembre del 2017, porque no lograron pasar la escoba en una serie de tres encuentros en toda la contienda anterior y menos en lo que va de esta.

Una breve historia entre López y los Mets verá que el venezolano realizó su debut en las Mayores contra el equipo de Queens el 30 de junio del 2018, cuando permitió dos carreras en un triunfo 5-2.

Pero la segunda vez que los enfrentó, el pasado 10 de mayo, la experiencia fue totalmente distinta al permitir 10 anotaciones y 10 imparables en apenas tres capítulos de faena durante un fracaso 11-2 en Nueva York.

Tras aquella horrenda actuación, López –que no se inmuta por nada- habló de lecciones y aprendizajes, de aceptar lo malo como experiencia y de trabajar duro para hacer ajustes y mejorar. En otras palabras, buscar la venganza en un disfraz de diplomacia.

“Uno aprende de lo malo, saca sus experiencias para no cometer los mismos errores’’, agrego López. “Sabía que debía hacer las cosas bien no por mí, sino por el equipo’’.

Pero este sábado, López se quitó cualquier disfraz y se mostró en su mejor versión: dominante, con un dominio del montículo como si llevara un siglo en las Grandes Ligas, al punto de permitir un doble al primer hombre que enfrentó…y nada más.

Nueva York no pudo descifrarlo y López, quien había sido muy mal respaldado a un nivel que en cinco de sus ocho aperturas previas le apoyaron con una o cero carreras, decidió cortar todas las libertades posibles a los visitantes.

Esta vez le crearon un pequeño colchón de dos carreras: una con un cuadrangular de Jon Berti en el primer inning y la segunda con un sencillo impulsor de Brian Anderson en el tercero, ambos anotaciones ante el zurdo Steven Matz.

Pero esta victoria vino con cierta preocupación, pues el receptor colombiano Jorge Alfaro debió abandonar el encuentro a causa de molestias en la pantorrilla izquierda y estará bajo observación día a día.

“Quería ver una respuesta de parte de Pablo después de lo sucedido en Nueva York, y vaya que la vi’’, apuntó el manager Don Mattingly. “No habló muucho, pero fue la mejor respuesta’’.

O cabe decir, venganza.

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