Lanzadores de los Marlins prometen, pero corren un riesgo fuerte
El mundo al revés. ¿Quién hubiera pensado que los Marlins iban a barrer a los Mets con Jacob deGrom y Noah Syndergaard en dos de los tres juegos? Cualquier predicción se habría venido al suelo, pero este fin de semana como nunca antes el equipo reforzó la idea de que solo existe un punto de avance en un desolado panorama.
Pablo López el sábado y Sandy Alcántara el domingo recordaron que no todo es oscuro en el universo de los Marlins y que pudieran venir días mejores si esta franquicia modifica un poco su curso y se atreve a gastar un poco más la próxima temporada.
El venezolano y el dominicano, junto a Caleb Smith, se encuentran en proceso de franco crecimiento, en la gestación de un tridente dentro de la rotación de Miami que aventura elementos positivos, si es que la alta gerencia obra con tino y previsión.
Nótese que tanto López como Alcántara no permitieron carreras en esas aperturas y redujeron el factor de los errores a cero al cerrar el gasto de libertades ofensivas contrarias. Solo así, bordeando la perfección, puede ganar un lanzador de los peces por estos días.
El ataque de Miami facturó dos anotaciones en apoyo de López y tres en respaldo de Alcántara. Cinco carreras en 18 capítulos. Un mínimo traspiés de ambos y ahora estaríamos hablando de otra cosa. Queda claro que las cosas no siempre van a ser iguales.
Los peces suman alrededor de 2.6 anotaciones por encuentro. Demasiado poco para sustentar un momento victorioso de largo alcance, por muy bien que lo sigan haciendo López, Alcántara, Smith, Richards y Ureña. Esta temporada no veremos un cambio sustancial en ese aspecto. Hay que aguantar.
Mientras esos brazos jóvenes continúen por la ruta de la consolidación se puede aguantar un poco más, unos meses más, ¿pero qué esperar para un futuro tan cercano como la temporada del 2020? De la manera que va desplegándose el famoso Plan Wolverine, la esperanza viene breve. No se ven cambios trascendentales en la ofensiva.
Para el siguiente invierno, digamos, Derek Jeter y Mike Hill deben tomar algunos riesgos y salir a buscar un par de bates de poder que pueden hacer impacto en la alineación y levantar ese estado de zozobra nacido de un ataque que no genera miedo en los contrarios.
Lo que vimos este fin de semana no es un espejismo, sino dos jóvenes de talento que pueden lograr mucho para Miami con el apoyo necesario y lógico. Pero si López y Alcántara prosiguen camino con una ofensiva tan debilitada en los próximos dos años, se pueden frustrar y hasta perder.
Llegó el momento de cambiar el Plan Wolverine al Plan Lobo.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2019, 10:57 a. m..