Gastados y sin recambio, los Gigantes son devorados por los Marlins
Garrett Cooper pegó un jonrón a lo Stanton, Harold Ramírez pegó tres hits y batea para .413, Jorge Alfaro impulsó tres carreras y sacó otra del parque…hasta Starlin Castro rompió su letargo con hit y doble. No por gusto la música resonaba en decibeles de sordera dentro del clubhouse de Miami como señal inequívoca de la victoria.
¡Hasta Rosell Herrera pegó cuadrangular!
Los Marlins cayeron con toda su fuerza el martes por la noche sobre los Gigantes para vencerlos 11-3 con una ofensiva de 14 imparables que incluyó tres palos de vuelta entera y los hizo ver como un conjunto muy distinto al que inició de manera horrible la temporada.
“Estamos jugando con mucha intensidad y en lo particular estoy trabajando mucho para mejorar’’, apuntó el colombiano Ramírez que extendió a ocho una racha de juegos con hit. “Todavía me parece un sueño mi presencia en las Grandes Ligas, pero es una realidad que estoy disfrutando’’.
Mucho ayudó, además que Trevor Richards se presentara con su pregonado cambio de velocidad y dominara a un club que cruzó la nación entera, de costa a costa, para cumplir con su calendario.
Richard abrió el desafío con su único error: un lanzamiento en extremo benévolo que Joe Panik depositó en las gradas del jardín derecho, pero tras ese desvío el derecho solo permitió otro hit en siete capítulos de faena.
“Antes del juego preparamos un plan en el que él se sintiera a gusto’’, reveló el receptor Alfaro. “Lo cumplió muy bien y la ofensiva lo apoyó. Siempre salimos a competir. A veces las cosas no salieron bien, pero la mentalidad es de competir’’.
Después de caer tres veces en Washington, los peces pelearon hasta los dientes el juego del lunes para rescatar un éxito que les preparó mejor el recibimiento a los Gigantes que han perdido seis consecutivos y luce un equipo viejo, gastado.
El venerable manager Bruce Boche se retira tras esta campaña con varias Series Mundiales en su legado, pero este último pase por las Grandes Ligas habrá de dejarle un amargo sabor por la pobre cara que está mostrando San Francisco.
Hace un par de semanas se comentaba sobre lo históricamente malos que podrían ser los Marlins y las apuestas giraban en torno a cuantas victorías sumaría el conjunto marino antes del final de la contienda: ¿60, 50, 40?, pero a fin de cuentas son los Marlins.
Para horror de sus fanáticos en la Bahía, estos Gigantes caen dentro de la órbita de esa misma pregunta, pero a diferencia de Miami se trata de una organización venerable y generalmente ganadora que vive horas bajísimas por la poca previsión en el recambio generacional y una granja escasa de talento.
La cosa no pinta bien ni a corto ni a mediano plazo para San Francisco. Cuando hasta Herrera te conecta un cuadrangular...
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2019 a las 10:43 p. m..