Béisbol

Ronald Acuña saborea su lenta venganza, mientras decrece la ofensiva de los Marlins

Ronald Acuña celebra en el dugout tras conectar su cuadrangular en la cuarta entrada contra los Marlins el 7 de junio del 2019.
Ronald Acuña celebra en el dugout tras conectar su cuadrangular en la cuarta entrada contra los Marlins el 7 de junio del 2019. ctrainor@miamiherald.com

Ronald Acuña cerró el capítulo de la mala vibra con José Ureña. Lo hizo con un cuadrangular que saboreó en la cuarta entrada con un lento corrido de bases, pero sin provocar demasiado. El lanzador de Miami pareció ignorarlo y se concentró en lo suyo.

“Eso es parte del juego’’, comentó Ureña sobre el batazo de su rival. “Si lo disfrutó, bien por él’’.

Eso de concentrarse es una expresión, porque Ureña no encontró mucha calma al caer el viernes en la noche junto a los Marlins 7-1 frente a los Bravos en el regreso a casa tras una gira exitosa y un período favorable de béisbol.

Ureña fue responsable de seis carreras en tres entradas y de una salida desastrosa luego de cinco aperturas de calidad consecutiva y una efectividad de 2.53 en ese lapso que anunciaban mejores tiempos para el número uno en la rotación de Miami.

Más allá de aquella escaramuza personal -¿se acuerdan del pelotazo al venezulano?- con Acuña, lo cierto es que cuando se trata de Atlanta a Ureña no le suele ir bien, como bien dicen su 6.64 promedio de carreras limpias en 13 aperturas, producto de 46 limpias en 62.1 capítulos.

“Ese es un equipo complicado,pero yo trato de hacer mi trabajo lo mejor posible’’, explicó Ureña. “Las cosas no salieron como quería’’.

En esta ocasión la ofensiva de los Bravos hizo cuanto le vino en gana contra Ureña, incluido otro cuadrangular de Freddie Freeman, quien de por vida conecta para .297 contra Miami, con 27 palos de vuelta entera y 83 impulsadas en 150 juegos.

Pero el momento más interesante de la noche lo proveyó Acuña al pegar su enorme batazo y dejar el madero muy cerca de la inicial antes de iniciar la travesía hasta la goma para colocar la pizarra 5-0 a favor de los visitantes.

A Ureña no solo le batearon copiosamente -11 imparables- sino que le conectaron de manera potente, pues siete bolas lanzadas por el quisqueyano fueron devueltas a velocidades superiores a las 106 millas por hora y ninguna de ellas más dura que la del vuelacercas de Acuña: 113.

Del otro lado, Miami no podía encontrar grietas en Mike Soroka, quien con sus ocho episodios inmaculados pasó a comandar a todos los lanzadores en Grandes Ligas con una efectividad de 1.28.

“Mike es un lanzador difícil, que usa mucho envíos de sinker’’, apuntó el manager Don Mattingly. “Lanzó muy bien’’.

Soroka, llegó a siete victorias en la temporada, desapareció una ofensiva que produjo tres juegos consecutivos de nueve o más carreras y cuatro en fila de al menos ocho.

¿Cuán bien ha lanzado Soroka en el 2019? En solo una de sus aperturas ha permitido más de una anotación. El día en que Dallas Keuchel se integre a este equipo los Bravos serán más temidos.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de junio de 2019, 10:19 p. m..

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