Béisbol

Las lesiones lo mantenían debajo del radar. Ahora este pelotero de los Marlins se hace notar a palo limpio

Garrett Cooper traía a los Marlins de cabeza. No pocos se preguntaban si el fornido primera base estaría en condiciones de disfrutar de una sólida carrera y dejar atrás el rosario de lesiones –algo casi ridículo- que le impedía mantenerse en el terreno.

Llegado desde los Yankees en noviembre del 2017 junto con Caleb Smith en la primera movida del gobierno de Derek Jeter, Cooper siempre tuvo fama de buen bateador, de hombre que hacía caminar la pelota, salvando distancias, con la fuerza de un Giancarlo Stanton.

Pero desde que visitiera el uniforme de los peces comenzó su vía crucis con la salud, primero con una lesión en la muñeca que le obligó a pasar por el quirófano y perder casi todo el 2018, después con una contusión en la primavera del 2019 que le llevó de nuevo a la lista de inhabilitados.

Sin embargo, desde que regresara a la alineación Cooper ha dado muestra de sus habilidades con el madero y de un potencial para cubrir una enorme necesidad dentro de la alineación de los peces: el poder.

“Al volver de la lesión a principios de temporada, quería hacer mucho a la vez y me alejé de mi plan como bateador’, explicó Cooper. “Ahora tomo las cosas con más calma, acepto las bases por bolas cuando me las dan y estoy seleccionando los pitcheos que puedo conectar’’.

Con una línea ofensiva de .306/.384/.488 en lo que va de temporada, Cooper pudiera convertir esa primera movida de Jeter con los Yankees en una joya, porque de Smith –comenzó su proceso de rehabilitación- se conoce ya su potencial como abridor.

Junio va siendo el mejor mes de su corta carrera con .392/.466/.627, además de un OPS de 1,093, para no hablar de una tremenda progresión defensiva en la primera base, posición de la cual se ha adueñado y le viene mucho mejor que los jardines. Habrá que ver que fórmula busca el equipo cuando regrese Neil Walker.

Cooper se ha convertido en un bateador completo en todo sentido. Ha reducido su proporción de ponches a un 20.8 por ciento, haciendo más contacto que nunca y le conecta con fortaleza al 44.6 por ciento de las pelotas que chocan con su madero.

“Ha sido bueno verlo en esta forma’’, apuntó el manager Don Mattingly. “Siempre sentimos que iba a batear. Si ves a alguien con 100 turnos trabajando de manera consistente, si es un buen pelotero, eventualmente va a encontrar la manera de hacer bien las cosas’’.

No se trata ya de si Cooper puede ser efectivo o no a la ofensiva, sino de su capacidad para mantenerse saludable por un buen rato. Su presencia ha levantado una alineación donde emergen otros peloteros como Harold Ramírez y Jorge Alfaro, junto con el ya establecido Brian Anderson.

De pronto, los Marlins no están tan huérfanos de poder.

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