Béisbol

Esperó mucho tiempo por su oportunidad, pero este chico cubano parece acercarse a su sueño en Dominicana

Después de esperar lo mucho, Carlos Alberto Pérez Cordero cree que ha llegado el momento de esperar lo poco por su contrato. Su historia es la de tantos cubanos que llegan con talento a la República Dominicana y siente que las puertas se abrirán pronto y ancho solo para descubrir que la vida no siempre lleva un camino recto.

Un prospecto que integró equipo Cuba en categorías infantiles, Pérez entrena por estos días con la fe de que pronto se unirá a alguna franquicia de Grandes Ligas y por primera vez siente que su sueño podría hacerse realidad en las próximas semanas.

“Llevo mucho tiempo en esto, han sido muchos los problemas, me han negado ofertas, he ido de un lugar a otro’‘, reconoció Pérez, quien nació en La Habana. “Pero creo que ahora he dado con la gente correcta, gente que busca lo mejor para mí en estos momentos. Siento que hay interés de parte de los equipos y que todo sucederá más temprano que tarde’‘.

Llegó a tierras quisqueyanas con 15 años y ahora tiene 20. Todavía es un prospecto y su físico -1.98 de altura y 215 libras de peso- impresiona al evaluador de talento, pero el béisbol es deporte por un lado y negocio por otro. Y no siempre ambas partes van de la mano.

De acuerdo con Pérez y gente de su entorno, en varias ocasiones les hicieron ofertas para firmar, pero las personas que le representaban pedían una tonelada de millones, una cifra exhorbitante que no se correspondía con la realidad económica del momento.

El tiempo de los enormes bonos al estilo de un Yoan Moncada o un Luis Robert Moirán, la crema de la crema entre los prospectos, ya había cesado, pero muchas veces el chico estaba ajeno a lo que se negociaba o no tenía voz necesaria o el conocimiento de la vida para despejar lo verdadero de lo falso.

Bateador zurdo de poder, jugador de los jardines y la inicial, Pérez comenzó a practicar en el municipio de 10 de Octubre en la capital cubana y poco a poco fue creciendo en las diferentes categorías por edades de la pelota de su isla. En la de 11-12 años integró una escuadra al mundial de Venezuela, donde finalizó como líder de los bateadores y mejor primera base con promedio de .625, además de liderar las impulsadas con 24.

Poco después de cumplir 15 decidió, con su familia, que su futuro estaba fuera del país, pero las cosas se fueron demorando hasta este momento en que se prepara en la Academia OAR, dirigida por Orlando Alberto Romero. Si todo sale como espera, Pérez quisiera seguir los pasos de grandes primeras bases como Albert Pujols y José Abreu, pero está consciente de que aún le queda mucho por recorrer.

“El día en que me firmen será como un alivio, un gozo tremendo, porque mis problemas han sido por culpa de la avaricia de otros’‘, agregó Pérez, quien ya es agente libre. “Solo quiero que me den la oportunidad de demostrar lo que puedo hacer y, sobre todo, demostrar al equipo que me fime que no se equivocó conmigo’‘.

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