Béisbol

Silencio primero y drama luego. Miami muere al borde del cero hit y la rebelión

CURTIS GRANDERSON se retira molesto tras ser el out final del juego contra los Padres el 17 de julio del 2019.
CURTIS GRANDERSON se retira molesto tras ser el out final del juego contra los Padres el 17 de julio del 2019. adiaz@miamiherald.com

Alguna vez Chris Paddack formó parte del futuro de los Marlins. Ahora lo es de San Diego y no puede ser más prometedor, porque el joven lanzador es el as de una rotación que incluye cuatro novatos y que espera dar batalla en las próximas temporadas.

Paddack regresó a Miami con sed de venganza el miércoles en la noche para guiar a los Padres a un triunfo 3-2 y desbaratar una racha de cuatro fracasos que atenazaba la voluntad del conjunto de California...y de paso recordó, como suele suceder, lo que pudo haber sido y no fue.

Tan impresionante resultó la faena de Paddack que el primer imparable no se lo conectaron hasta la octava entrada, cuando Starlin Castro le sacó una bola del parque, pero hasta ese momento flotaba intensa la sombra del juego sin hit ni carrera.

“Fue algo bueno que no nos diera el no hitter’‘, apreció Castro, quien se había ponchado dos veces antes. “El [Paddack] lanzó una gran pelota, nos mantuvo fuera un gran tiempo del juego. Al final hicimos el esfuerzo pero no alcanzó’‘.

El juego que, si en su mayor parte vivió en el silencio de la ofensiva local, tuvo un final dramático que levantó de sus asientos a los más de 7,000 aficionados presentes en el parque, cuando los Marlins embasaron a sus dos primeros hombres en la novena por errores de los Padres.

Castro impulsó la segunda con sencillo al jardín derecho, pero el taponero Kirby Yates ponchó a Garrett Cooper, a Brian Anderson y a Curtis Granderson en conteos controversiales.

Los peces eligieron a Paddack en la octava ronda del Draft del 2915, pero en el verano siguiente lo enviaron a la otra costa por el relevista Fernando Rodney en uno de esos raros y fallidos intentos de alcanzar la postemporada, porque todo se vino abajo.

San Diego, sin embargo, sí sabía lo que quería y venía evaluando a Paddack, quien se ha convertido en un lanzadore hecho y derecho -como Luis Castillo con Cincinnati-, con todos los ornamentos de un ganador nato en las Grandes Ligas.

Paddack dominó a los Marlins durante 7.2 entradas con una sola carrera permitida, producto del cuadrangular de Castro en la octava, además de sumar ocho ponches y regalar un único pasaporte.

Su rival en el montículo, Trevor Richards, no fue un desastre ni mucho menos, pero se fue con su sexta derrota en fila y su 11na de la temporada el equivocarse en una cuarta entrada donde Austin Hedges pegó un palo de vuelta entera para traer dos a la goma y Greg García remolcó la tercera.

Todavía, en dos juegos de esta serie, ni Manny Machado ni Fernando Tatis Jr. han podido hacerse sentir con el madero.

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