Béisbol

Menos de 100 jonrones y debajo de las 400 impulsadas. ¿Dónde está la ofensiva del Plan Wolverine?

El pelotero de los Marlins Brian Anderson disparó un jonrón solitario en el sexto inning del partido ante los Mets, celebrado el 7 de agosto de 2019 en Nueva York.
El pelotero de los Marlins Brian Anderson disparó un jonrón solitario en el sexto inning del partido ante los Mets, celebrado el 7 de agosto de 2019 en Nueva York. Foto: AP

Lo de la granja mejorada está muy bien. Suena a futuro y a trabajo con proyección adelante. ¿Pero ahora de qué sirve ese cuarto puesto entre los sistemas de Ligas Menores, si el equipo se encamina a otra temporada de 100 o más derrotas?

Desde que Derek Jeter llegara a tomar el mando -el efectivo entre el grupo de nuevos propietarios-, la palabra paciencia se ha mencionado en más de una ocasión, pero todo esto tendrá un punto de revisión en la próxima primavera, cuando se inice el tercer año de esta era post Jeffrey Loria.

Sin duda, hay piezas muy atractivas en el pitcheo y se pudiera vislumbrar una rotación digna, prometedora, quizá no tanto con el talento de la de los Mets, pero si capaz de asumir su parte en un momento mejor de la franquicia de Miami. Hay brazos ahora y brazos en camino.

Lo que no queda claro es lo de la ofensiva y en este béisbol de marejadas de cuadrangulares hay que batear y hacer caminar la bola por encima de estrategias defensivas y constantes cambios en el terreno.

Si los Mets barrieron a los Marlins en Nueva York, y un ejemplo de eso fue el choque del miércoles a favor de los locales 7-2, se debió en gran parte al ataque de largo metraje de los peloteros de Queens.Michael Conforto sacó dos para la calle, Pete Alonso jonroneó por tercer día consecutivo, Jeff McNeil disparó un vuelacercas para confirmarse como líder de bateo en la Nacional.

A pesar de no contar con Yoenis Céspedes en largo rato y de poseer un intermitente -las lesiones lo han limitado- Robinson Canó, los Mets han logrado redondear un grupo interesante de jugadores que pasó por el fuego de la crítica y la mediocridad antes de renacer en un momento interesante.

Fue en Miami un 12 de julio cuando Nueva York tocó fondo al colocarse a 11 juegos por debajo de .500, pero desde ese momento han desarrollado un paso tórrido que les ha llevado a ser dueños del mejor récord de las Grandes Ligas 19-6) después del Juego de las Estrellas.

Los Mets son sextos en el Viejo Circuito con 166 cuadrangulares, mientras que Miami son los últimos con 93. Los Mets cuentan con un slugger legítimo en Alonso, mientras que Miami no puede presentar a nadie con ese cartel y, por ende, va también en el foso de las impulsadas, siendo el único club que no rebasa las 400 en la Nacional (.389).

En algún momento los Marlins deben sumar su Pete Alonso, su McNeil. Ya sea por la vía del Draft -se espera mucho de JJ Bleday- o por la de los canjes, los peces deben seguir sumando figuras de proyección ofensiva e intentar desarrollarlos. Tal vez Monte Harrison lo consiga, quizá el recién llegado Jazz Chisholm sea todo lo prometido y más, ¿Jesús Sánchez tal vez?

Pero queda claro que ese pitcheo joven sin respaldo ofensivo no irá a ninguna parte, como aquellos tremendos bateadores del desaparecido “núcleo joven’‘, los Stantons y los Yelichs, poco pudieron lograr sin una presencia dominante en el montículo, salvo José Fernández.

Miami necesita, al menos, dos bateadores probados, que puedan integrarse a la dinámica de Brian Anderson y Garrett Cooper, a la promesa fuerte de Jorge Alfaro y a lo que hoy ebulle en las Menores. El Plan Wolverine solo, sin influencias externas, no irá a ninguna parte.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de agosto de 2019, 4:14 p. m..

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