Béisbol

Yasiel Puig brilla en Cleveland, pero los Rojos no pueden estar más contentos con el novato que ocupa su lugar

Los Dodgers producen novatos de excelencia como si fuera una producción en serie, los Mets se sacaron la lotería con Pete Alonso y los Astros con el cubano Yordan Alvarez. Algo similar deben estar sintiendo los Rojos con Arístides Aquino, quien ha tomado las Grandes Ligas por asalto.

Cada día es una marca nueva para el dominicano. El miércoles en la noche se convirtió en el único pelotero de la historia que pega 13 cuadrangulares en sus primeros 100 turnos, es decir en apenas 25 juegos y sus compañeros en Cincinnati apenas lo pueden creer.

“Me alegro mucho de que esté logrando esos números tremendo’’, expresó su compatriota Luis Castillo. “Y me alegro más de que esté dando esos jonrones del lado de nosotros. Los batazos salen con una fuerza tremenda. No me gustaría estar en la piel de los pitchers que enfrenta’’.

La excelente línea ofensiva de Aquino -.307/.378/.750 con un OPS de 1.128- es la prueba perfecta de la inyección de energía que ha recibido la alineación de Cincinnati desde que este chico llegara de las Menores en los primeros días de agosto.

Nada de esta historia habría salido a la luz si los Rojos no se hubieran involucrado en el canje que desembarcó a Yasiel Puig en Cleveland y a Trevor Bauer en Cincinnati, abriendo un espacio para la emergencia de Aquino.

El cubano ha sido un revulsivo con los Indios. Después de conectar para .252 en 404 turnos con los Rojos, Puig ha esparcido su energía en Cleveland y desde que llegara a su nueva geografía batea para .298.

“Las cosas han pasado por una razón y solo le dio gracias Dios por haberme permitido lograr mi meta de las Grandes Ligas’’, expresó Aquino. “Ahora lo que queda es seguir metiendo mano y trabajar fuerte para ayudar al equipo en estos meses tan importantes de la temporada’’.

Alguna vez los Rojos pensaron que con Aquino no iban a ninguna parte. Era la temporada del 2017 el dominicano ya contaba con 23 años. Su línea ofensiva de 216/.282/.397 con el Pensacola no presagiaba nada bueno. De pronto no estaba en los planes.

Incluso en sus peores momentos, Aquino daba muestras de poder, como lo atestiguaron sus 17 bambinazos, pero en la temporada siguiente el dominicano tuvo una gran recuperación a mediados del 2018 y en el 2019 explotó con 28 para la calle en 78 encuentros en Triple A.

De nuevo Aquino se colocaba en el radar de la organización.

“Nunca tuve miedo de que no me tomaran en cuenta, sabía que las cosas iban a mejorar y creía en mí’’, agregó Aquino de visita en Miami. “Siempre me mantuve positivo y con fe en Dios. Solo era cuestión de tiempo’’.

Los Rojos no pueden creer su suerte. Si contaban con un Eugenio Suárez que desde hace varias contiendas viene siendo un pilar y se acerca a la marca de 40 cuadrangulares, la irrupción de Aquino con sus batazos kilométricos y su juventud les invita a soñar en grande.

El pitcheo, la defensa y la velocidad siguen siendo elementos importantes del juego, pero esta era de poder en que se mide la velocidad de salida de los batazos, la distancia que recorren y solo se habla del uppercut swing, un equipo sin un par de sluggers que remolquen carreras no va a llegar muy lejos.

Lo que nos lleva a una pregunta: ¿dónde está el Aquino de los Marlins?

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2019, 11:05 a. m..

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