Jorge Soler, primer cubano con 40 jonrones desde Palmeiro. ¿Cuáles son las claves de su renacimiento?
Jorge Soler nos hace escribir todos los días. Y es que todos los días impone una nueva marca para los Reales y para su país en las Grandes Ligas. Además, no todos los días se llega a los 40 cuadrangulares, como lo acaba de hacer el poderoso jardinero.
Soler no solo se convierte en el primero de Kansas City con 40 para la calle en una temporada, sino que también es el primero de su tierra con esa cantidad de bambinazos desde que Rafael Palmeiro lo lograra en la contienda del 2002.
Como si fuera poco, es el cuarto de la mayor de las Antillas en conectar 40 jonrones en una contienda: Atanasio “Tany” Pérez (1970) José Canseco (1988, 1991 y 1998) y Palmeiro (1998, 1999, 2001 y 2002).
Después de muchas dudas y lesiones en sus contiendas previas, Soler se ha establecido como uno de los referentes de poder en las Mayores con una línea ofensiva de .255/.348/.542, además de esos 40 jonrones, 27 dobles y 101 impulsadas en 140 encuentros con Kansas City.
Pero es en la segunda mitad de la temporada que Soler se ha hecho sentir con el madero, porque tras la pausa del Juego de las Estrellas su línea ofensiva ha crecido a .287/.422/.634, demostrando que puede imponerse en el complejo ajedrez de ajustes en el mejor béisbol del mundo.
Antes del Juego de las Estrellas, Soler se ponchaba un 29 por ciento de sus comparecencias a la caja de bateo y tomaba solo un 7.4 por ciento de bases por bolas; pero su disciplina en el plato ha mejorado al punto que ahora se poncha un 21 por ciento y sus pasaportes se han incrementado en un 17.4.
“Justo por esos días del Juego de las Estrellas me di cuenta que debía ser más disciplinado [en la caja]’’, comentó Soler a la prensa de los Reales. “Me ponchaba mucho. Cuando tenía dos strikes era un out fácil. No me tiraban strikes y me iba con bolas malas. Decidí que necesitaba embasarme más por boletos y ser más disciplinado. Eso es lo que he hecho’’.
Otro elemento que explica el éxito de Soler es la capacidad para castigar la pelota y hacerla caminar en un estadio cavernoso como el Kauffman Park, que de acuerdo con Park Factor de ESPN, era el segundo peor de las Mayores para conectar cuadrangulares.
No por gusto, cuando Soler sale a hacer sus prácticas de bateo antes del juego, los mismos peloteros de su equipo suelen detenerse para contemplar y contar cuántas pelotas se llevan la cerca. Ese es el show antes del Big Show.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2019, 10:36 p. m..