Béisbol

Los Yankees sacaron boleto al país de las oportunidades perdidas y puede que no regresen más

Los Yankees sacaron boleto al país de las oportunidades perdidas y pueden que no regresen más. Los Astros, por su parte, capitalizaron hasta la última pulgada de sus chances y comienzan a divisar el horizonte de la Serie Mundial. Aún no han llegado allí, pero ven la costa de lo mejor de octubre.

Nueva York cayó ahogado el jueves en la noche 8-3 víctima de su incapacidad para facturar carreras con hombres en posición anotadora, algo que habían hecho bien en la temporada regular al punto de liderar las Grandes Ligas con 943 anotadas por delante de Minnesota y Houston.

Pero tras un primer encuentro de ofensiva rotunda, a los Yankees les cuesta descifrar las más de las veces los enigmas de un pitcheo abridor que no perdona, que trabaja profusamente para aliviar la carga de los relevistas, a diferencia de lo que sucede con los lanzadores de los Mulos.

Zack Greinke vivió al borde del colapso en la primera entrada, pero luego de 28 pitcheos y tres bases por bolas, los Yankees solo pudieron arrancarle una carrera que no presagiaba nada bueno para el resto del encuentro, porque algo no anda bien en el universo de los Bombarderos.

O simplemente este era el plan de los Astros desde el principio. El ataque de Houston no es profuso, pero sí certero, entrando a matar con precisión, clavando la espada justo en la frente, con un cuadrangular de George Springer con dos a bordo en el tercero o ese palo de vuelta entera de Carlos Correa con otro par de hombres en circulación en la sexta.

Masahiro Tanaka, tan dominante en su aparición inicial en la serie, ahora fue auscultado por el departamento métrico de Houston que pasó la información a sus bateadores. Se hicieron los ajustes y el japonés se marchó después del quinto capítulo con cuatro carreras a su cuenta.

Los de la Gran Manzana mantenían un cerco a Greinke -ocho hombres se quedaron esperando un remolque que casi nunca llegó - solo para ver como el abridor de los visitantes se escapaba una y otra vez gracias a una slider renovada de fe y malas intenciones.

Adam Ottavino no puede poner tres outs seguidos en una entrada, DJ LeMahieu luce nervioso a la defensa en la inicial y comete dos errores, y Gleyber Torre olvidó su bate caliente y mostró su guante débil con otras dos jugadas de olvido. Cuatro pifias. Muchas para un juego de postemporada. Y sin ofensiva...Todo se derrumba en la Capital del mundo.

De pronto, los “salvajes” de Aaron Boone se ven “civilizados’‘ por el mejor béisbol de Houston, contentados con un jonrón de Gary Sánchez que llega demasiado tarde y sin apoyo del resto de la caballería del norte. Difícil será creer que pueda ocurrir una resurrección en toda la línea.

Difícil pensar que puedan pasar por encima de Justin Verlander y Gerrit Cole. El equipo que rebasó a los “Bomba Squad’‘ de Minnesota enfrenta problemas serios ante unos Astros profundos y versátiles, dispuestos a ofrecer un héroe diferente cada noche.

Dolió mucho ver la imagen de un CC Sabathia doblegado por el dolor y la impotencia, con el rostro perdido en el guante para que nadie viera sus lágrimas por no poder completar su trabajo y presentir la derrota inevitable. Le aplaudieron todos, hasta del equipo contrario. Como toca.

Y así llegamos a la que puede -este viernes- ser la la noche decisiva en Nueva York, la última de este equipo que sumó más de 100 victorias y pegó más de 300 cuadrangulares, que se adentró en los playoffs confiando ciegamente en su bullpen para chocar con la realidad cruel de que no son mejores que los Astros.

Si al menos también hubiera llovido...

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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