Béisbol

Cuba, su fracaso en el Premier 12 y la ausencia de los mejores

Pasó lo que iba a pasar y Cuba no avanzó a la siguiente ronda del Premier 12. Lo que muchos temían dentro y fuera de la isla se hizo realidad en la mañana del viernes, cuando el equipo dirigido por Miguel Borroto cayó 7-0 ante Corea, que avanzó invicta junto con la sorpresiva Australia.

Cuando se supo que los Canguros habían derrotado a Canadá en horas de la noche, prendió un rayo de esperanza y se sacaron cuentas y ecuaciones con el traído y llevado TQB, el llamado Balance de Calidad de Equipo: carreras anotadas entre las entradas a la ofensiva; menos las carreras permitidas entre las entradas a la defensa, en los juegos entre ellos.

Todo eso en caso de triple empate...

Pero Corea del Sur se encargó de despejar cualquier matemática salvadora con su juego sin estridencias y cargado de fundamentos que pasó por encima de una Cuba de regreso a casa con una sensación de impotencia, de saber que con este grupo de jugadores, los mismos de siempre, los de los últimos tiempos en todos los eventos y competencias, no irá a ninguna parte, menos a los Juegos Olímpicos de Japón.

A pesar de la paliza asiática y de las bases por bolas del pitcheo, en este Premier 12 la principal culpa recae en una ofensiva escuálida, incapaz de generar esperanzas y dotar a los lanzadores de márgenes de error. Una vez más quedó en claro que los cubanos no saben trabajar los conteos, mantener la disciplina en el plato, fijar una zona de strike confortable y segura. Esto no depende de recursos y tiene que ver mucho con el interés individual de superación.

Se esperaba más de ciertos nombres: un Yurisbel Gracial aún oloroso al Jugador Más Valioso de la Serie Final de Japón, un Alfredo Despaigne desbordante de poder en esa misma liga, un Erisbel Arruebarruena cargado de experiencia tras su paso por el sistema profesional de los Estados Unidos.

El único que apareció en los listados de líderes fue Yordanis Samón, pero funcionó más como una anomalía que un movimiento, porque Cuba no pegó siquiera un extra base en todo el evento, porque solo se facturaron tres carreras en tres encuentros ante un pitcheo contrario sin muchas luces, que digamos. Nada del otro viernes.

Cuba fue un equipo viejo, gastado. Si querían pelear no lo mostraron o no les dejaron mostrar ese deseo. Freddy Asiel Alvarez, Lázaro Blanco -no lo hicieron mal, que conste-, Frederich Cepeda que ya no da para más...¿dondé está el relevo de estos veteranos? Es como si el tiempo no pasara y se estuviera asistiendo a una película de horror repetida año por año con los mismos protagonistas.

Borroto, en sustitución de Rey Vicente Anglada, llegaba con un discurso estilo años 70, medio atrincherado, pero con las experiencias de haber pasado por otras pelotas en otras latitudes. Así como el legendario exjugador de Industriales fracasaba en los Panamericanos de Lima, el nuevo manager conducía al equipo a un nuevo naufragio en Seul. No se trata del hombre al frente del equipo, sino del equipo como reflejo de una estructura fallida y de eso que llamaba Ortega y Gasset “la ausencia de los mejores’‘. Cuba tiene muy buenos peloteros repartidos por el mundo. Ninguno de esos está aquí.

Se trata del desgano en la base encarado en esos entrenadores sin recursos ni apoyos, del escape de los jóvenes que no encuentran terreno fértil para el futuro y de tantas y tantas cosas que ya resultan un sonsonete aburrido por lo repetido. Este equipo fue el reflejo de ese cansancio deportivo y social. Nada inspira. Nada vale.

Cuba buscará la clasificación a Tokio por otras vías, en otros torneos, incluso peores que este, pero si se mantiene este mismo personal ni Anglada, ni Borroto, ni nadie podrá levantar estos cuerpos maltrechos y estas mentes nubladas. Si en el Premier anterior se terminó en la sexta plaza, ahora el abismo se abre más ancho y profundo. Con este equipo no hay salida.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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