Eran un club de playoffs, pero ahora lo son de Serie Mundial. ¿Por qué los Yankees pagaron tanto por este lanzador?
Los Yankees tienen al mejor pitcher del béisbol. Cierto, el Cy Young es de Justin Verlander, pero el presente y el futuro pertenecen a este lanzador que desde chico se imaginaba vistiendo el uniforme de rayas. Ahora esa visión se ha vuelto realidad y mala noticia para el resto de las Grandes Ligas.
Nueva York siempre tuvo una escuadra de postemporada, pero no de Serie Mundial. En los últimos octubres siempre se estrellaba contra la pared de los Astros, pero ahora la ecuación se ha invertido de manera dramática. Cole ya no residirá en Houston.
De acuerdo, los texanos tuvieron a Cole y no ganaron el trofeo de campeones, pero cuando estaba allí nadie, absolutamente nadie dudó de la capacidad del club para alcanzar la Serie Mundial. Lo que pasó en esos días finales es digno de estudio para los psicólogos, porque los Astros contaban con mejor equipo que los Nacionales.
No significa que la llegada de Cole significará el próximo título de los Bombarderos, pero los convierte en favorito para hacerlos, especialmente ahora que el hacha del Comisionado del Béisbol amenaza con caer con una fuerza tremenda sobre Houston por el tema del espionaje.
Esos $324 millones por nueve temporadas son demasiado dinero y con un lanzador nunca se sabe. Si Washington retuvo a Stephen Strasburg con $245 millones -una cifra que palidece ahora- en vez de quedarse con Anthony Rendón se explica por la importancia de contar con un verdadero as en una rotación, algo que hasta ahora echaban en falta los mulos para no hablar que Cole es más joven y saludable que el as de los capitalinos.
Tomen en cuenta esto: los Yankees ganaron 103 juegos en el 2019 esencialmente sin el hombre que era su caballo en el pitcheo de primera línea, Luis Severino. Ahora con el dominicano totalmente recuperado y con un pitcher del calibre de Cole, ¿qué no pudieran hacer en el 2020?
Hacía rato que los Bombarderos lo buscaban, lo deseaban. De hecho, lo eligieron en el Draft del 2008 con el puesto 28, pero él decidió irse a la Universidad y más tarde firmar con los Piratas. Lo pretendieron traer de Pittsburgh en un canje, pero los bucaneros prefirieron la oferta de Houston.
Cole, como suele ser la historia de complicada, pintó de blanco al equipo de sus amores infantiles con siete ceros en el 3er Juego de la Serie de Campeonato. Esta vez Brian Cashman, el gerente general, no iba a dejar que los Angelinos lo sumaran a Mike Trout. ¿Imaginan eso? El mejor con el mejor. Lo querían tanto que le concedieron una cláusula de no traspaso, cero dinero diferido y la posibilidad de salirse del pacto en cinco contiendas. Se lo dieron todo.
Lo ansiaron tanto que los Yankees tendrán una nómina salarial superior a los $248 millones, lo cual activará duras penalidades por saltarse el impuesto de lujo, pero no les importa están dispuestos a pagar. El riesgo es alto, tanto como la recompensa de ver un desfile en la Quinta Avenida de Manhattan y la voz de Sinatra de fondo. Nueva York bien vale una fiesta. Esa es la ilusión de tener a Cole.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de diciembre de 2019, 1:26 a. m..