Los Medias Blancas me permitieron comprarle una casa a mi madre. Tenemos una hermandad
Pueden darle todos los millones del mundo a José Abreu que no va a cambiar. Introvertido y humilde, el cubano huye de las cámaras y los micrófonos para refugiarse en su trabajo y su familia. Sin dejar de hacer el bien de manera callada y sin estridencias.
Abreu renovó con los Medias Blancas, porque en Chicago encontró su tercera casa. Le quieren y él los quiere, como debe ser un verdadero amor: de doble vía. Mentor de jóvenes y slugger de magnitud, el primera base es el molde de lo que debe ser la piedra angular de cualquier franquicia.
Pero Cienfuegos y Miami siempre estarán en su corazón. A la Perla del Sur regresa cuando puede y en la Capital del Sol reside y entrena. Trabaja todos los días en un silencio fecundo, roto solamente por el sonido de las pelotas que rechinan en su bate.
Resistió con dignidad la reconstrucción del club y ahora espera competir con los otros pesos pesados del béisbol. Su futuro financiero está asegurado, pero su lugar en la historia de la pelota universal está fuera de duda. Y todavía no ha terminado.
Tu fidelidad a los Medias Blancas es algo que se ve poco en estos tiempos.
“Mis padres me han dado la oportunidad de ser agradecido con la vida. Soy una persona agradecida a pesar de todos los pros y contras que he tenido. Hay que vivir en paz con ella. Los White Sox me dieron la oportunidad de hacer y de darle la gran felicidad a mi madre de haberle comprado una casa cuando ella llegó a este país. Para mí ellos son mi casa, mi familia. Tenemos una hermandad’’.
¿Cómo ves al equipo para este 2020?
“El gran mérito es de los directivos y el propietario que buscaron las piezas clave para tener hoy día un equipo compacto con mucha juventud, con peloteros no tan jóvenes y con experiencia. Ahora solo queda enfocarnos y trabajar todos los días. Trabajar no significa que vas a tener más resultados, pero sí que vas a vivir en paz’’.
Muchos les llaman ya los Cuban White Sox.
“Ese es el orgullo más grande que uno tiene. Hace poco escuché a Rolando Arrojo hablar de que ellos fueron los que empezaron el proceso de los cubanos en Grandes Ligas. Estoy de acuerdo con él y le agradezco eternamente por darnos una oportunidad hoy en día de ser parte de las Grandes Ligas, sin dejar de mencionar a figuras como Minnie Miñoso, a quien tuve el privilegio de conocer, a Luis Tiant, a Oliva, a El Duque, Liván, Contreras...’’
Ellos abrieron las puertas.
“Nosotros tenemos que quitarnos el ego que tenemos los peloteros de hoy en día y reconocer que si no hubiera sido por ellos, hoy no estuviéramos en Grandes Ligas’’.
¿Cómo ves a Luis Robert en la nueva temporada?
“Hablaba con él y le felicité por su contrato. Le comenté que las expectativas son más grandes sin que se ponga presión. Tenemos que entrenar conscientemente para jugar una temporada de 162 juegos que es muy diferente a una temporada de Liga Menor’’.
¿Cuál es el secreto de tu éxito?
“Disciplina. Una persona decía que la disciplina, tarde o temprano, vence a la inteligencia. Eso yo lo llevo todos los días al pie de la letra’’.
¿Cómo encaras la próxima contienda?
“Quiero que la vida me dé la oportunidad de estar saludable, de estar junto con mi familia. Mi familia es lo que me lleva al éxito. La familia permite que exista ese cariño, de gente que quiere que uno se sienta cómodo para buscar los resultados en Grandes Ligas’’.
¿Qué sientes cuando dicen que eres el pelotero más constante entre los cubanos?
“Un privilegio grandioso. Todos los cubanos que estamos en este país somos mejores. Porque hemos venido con la ilusión de salir adelante y al final del día, hacemos lo máximo para salir adelante. Eso hace mejor a Cuba’’.
¿Qué te dice la gente cuando vas a Cienfuegos?
“La vida nos ha dado la oportunidad de volver a entrar. No tengo nada que ver con política, solo quiero alegrarles la vida a muchos muchachitos que sueñan con ser grandes mediante el béisbol. La vida nos ha bendecido por ponernos donde estamos’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de enero de 2020, 8:51 a. m..