Juego de Estrellas Cubanas de Béisbol en Miami, entre la nostalgia y la agonía
Alguien les pide una foto y ellos complacen. Orlando “El Duque’‘ Hernández y José Ibar se abrazan mientras el fanático captura el momento de dos de los grandes lanzadores antillanos de todos los tiempos. El industrialista le comenta al de la antigua provincia de La Habana: “van a pensar que eres mi hermano’‘.
Por cosas como esta es que el Juego de las Estrellas Cubanas en Miami debe continuar.
A brazo partido, los organizadores, con pocos recursos y apoyos se empeñan en mantener con un respirador artificial un encuentro que alguna vez fue realmente estelar, luminoso, congregando a miles de aficionados que disfrutaban de los héroes de ayer y de hoy.
De los ayer vinieron pocos, de los de hoy ninguno. A pesar de todo, centenares de aficionados acudieron al Tamiami Park para ver los restos de este partido que todavía es capaz de levantar aplausos, como cuando Enrique Díaz disparó un cuadrangular en su primer turno al bate.
“Este es un juego que se debe mantener cueste lo que cueste’‘, apuntó El Duque. “Los que estamos aquí lo hacemos porque lo sentimos y los aficionados se lo merecen. Venimos a entregarnos por completo. Hoy nosotros no importamos. Importan los aficionados’‘.
Y así fue. El juego fue un añadido. Los Occidentales se impusieron 21-14 a los de la escuadra roja de Oriente con buena labor monticular de Rolando Viera, pero el resultado fue lo de menos. Lo importante es que gente que asistió pudo ver a quienes llenaron sus días de pasión beisbolera en estadios cubanos. Al menos a algunos.
El Juego de las Estrellas cubanas ha pasado por varias fases, algunas mejores y otras no tanto. Ahora se encuentra en un momento de continuidad que no es de los más felices, pero es un proyecto que no debe morir bajo ningún concepto.
Aplausos para Rafael Milanés que hizo de tripas corazón y lo que pudo con lo que tuvo para llevar adelante esta edición del 2020. Aplausos para El Duque que llevó la batuta del cariño entre los jugadores, sabedor de su estatus admirado. Mientras El Duque apoye, esta iniciativa podrá respirar.
“Estamos comprometidos a mantener con vida estos encuentros de amistad y recuerdo’‘, afirmó Milanés. “A veces no tenemos todos los recursos, pero el deseo es el mismo. Hoy todos los que vinieron, me dieron palabras de aliento para continuar’‘.
Al final, todos se unieron en un abrazo sincero. Algunos ex peloteros se ven bastante, otros lo hacen una vez al año, cuando toca el partido. La amistad, que yacía durmiente, reverdece de enero en enero.
Pero queda claro que el juego necesita balones de oxígeno. Todos los que puedan ayudar, deben echar hombro al esfuerzo de insuflar vida al Juego de las Estrellas Cubanas en Miami. Todas las tradiciones atraviesan luces y oscuridades, pero perduran en el tiempo.
“Es muy bello que todavía lo reconozcan a uno por lo que fue pudo haber sido en el pasado’‘, expresó Ibar, inolvidable con aquellos potentes equipos de provincia Habana. “Siempre es agradable recibir un poco de agradecimiento de la gente. Eso es algo que nos ofrece este juego’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de enero de 2020, 4:27 p. m..