Béisbol

El año pasado fue un poco difícil para mí y para mi hermano, pero aprendimos con los golpes

La presión sigue ahí, pero Víctor Víctor Mesa es otro. Si hace unos meses el mayor de los hermanos contemplaba una cámara con recelo -y no digo varias-, ahora se mueve con soltura delante de los periodistas, respondiendo las preguntas con aplomo y confianza.

Quizá es el efecto de un año completo en la pelota profesional, con sus altas y bajas o como él mismo suele decir, “los golpes que enseñan’‘. Y el cubano se llevó algunos en el comienzo del 2019, pero terminó mejor al ser elegido al Juego de Estrellas de la Liga de Otoño y Guante de Oro de todas las Menores en el país.

Llegó a los Marlins sin saber dónde quedaba nadie, ni quién era quién, pero ya se mueve con soltura, bromea con el resto de los peloteros. No es el recién llegado, sino una parte del todo. Ojalá esa aclimatación le sirva para seguir creciendo en su segunda contienda.

¿Qué sacaste de tu primera temporada profesional?

“Si miro el lado positivo creo que después de tanto tiempo sin jugar y de estar en un béisbol diferente lo más importante fue la tasa de ponches que fue la más baja de todo el sistema de la organización. Poco a poco pude hacer ajustes y me sentí mejor’’.

Comenzaste lento, pero estuviste muy bien en la Liga Otoñal.

“Estuve entrenando fuerte con el entrenador de bateo Ricardo Sosa, quien me ha ayudado mucho. Mi actuación en Arizona me dio mucha confianza, porque es una liga muy competitiva. Allí van los mejores prospectos de todos los sistemas y creo que puedo hacer las cosas mejor que en esa liga’’.

Hablas de los ajustes, ¿cómo lo haces en tu caso?

“Los mayores ajustes los hice a la ofensiva. Ahí se encontraban mis problemas, muchos los traje desde Cuba. Pero he trabajado muy duro con los coaches de los Marlins, con Sosa y noto la diferencia, los contactos son mejores con la pelota, más potentes. En otros aspectos del juego, creo que los pude dominar sin muchas dificultades’’

¿Te sientes más confiado para tu segunda primavera?

“Mucho. Le comentaba a los coaches que me siento mejor, seguro, como en familia. Ya llegas aquí y conoces a todo el mundo, sabes como hay que hacer las cosas. Realmente el año pasado fue un poco difícil para mí y para mi hermano. Llegamos sin conocer absolutamente nada, pero fuimos aprendiendo con los golpes y ahora todo es diferente’‘.

En el 2019 te afectó mucho el apartado de las lesiones...

“Ahora me siento muy bien físicamente. La lesión fue por todo el tiempo que estuve sin jugar, separado casi dos años de los terrenos. Y cuando tú entras a jugar debe estar al 120 por ciento. Esta vez me he preparado muy bien y listo para comenzar la temporada’’.

Estás en Doble A, donde se concentra el talento, ¿cómo encaras el 2020?

“Es muy importante para mí. Quiero hacer un buen trabajo para que los Marlins tengan confianza en mí y vean que puedo estar al mayor nivel. Quiero llegar lo más pronto posible a Grandes Ligas’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2020, 9:42 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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