Castigo por robo de señas: una merecida sanción para los tamprosos del béisbol
La decisión del comisionado de Grandes Ligas Rob Manfred de suspender del béisbol por un año al manager de los Astros A.J.Hinch y al gerente general del equipo Jeff Luhnow, la consideramos justa y sirve de ejemplo para cualquier persona que intente manchar la imagen del deporte de las bolas y los strikes, sin importar el nombre que lleve o el puesto que ocupe.
A mi juicio, desde que Manfred asumió el cargo en 2015 ha demostrado ser un dirigente abierto a nuevas ideas para mejorar el deporte que manda. Con la decisión que tomó en contra de quienes cometieron espionaje electrónico, mejoró la imagen del béisbol.
En el deporte, como en la vida, nadie debe estar por encima de las leyes. Y el robo electrónico que hicieron Hinch y Luhnow con la ayuda del entonces coach de banco Alex Cora, es una actitud reprochable.
No debemos confundir el robo de señales que siempre se ha practicado dentro del terreno de pelota para neutralizar las estrategias del rival, con este robo electrónico desde fuera del campo ejecutado por dirigentes que tienen el deber de ser ejemplos de conducta para los jugadores del equipo.
Para citar un ejemplo de los tantos que ocurren en este deporte repleto de estrategias tenemos la del robo de base que se manda a ejecutar con señales por el manager desde el banco enviada a uno de los coaches, que a la vez se la transmite al corredor que va a intentar avanzar a la siguiente almohadilla.
Aquí, el que da la seña tiene que transmitir varias y entre todas ellas una sóla sería la que vale, pues de hacer una única señal enseguida el receptor o el banco rival conocen lo que van a hacer y pueden poner out con más facilidad al corredor que busca avanzar una base.
Como esta jugada de robo de bases existen otras que se realizan dando señas a los jugadores, como el toque de bola para sacrificio, el bateo y corrido, etc.
Esto siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo sin necesidad de que existan burla o comentarios inapropiados hacia el rival que se le adivinó la jugada que mandó a ejecutar.
Pero el espionaje electrónico es una trampa. Es juego sucio. Va en contra del deporte. Es algo que se hace sin intervenir la inteligencia natural del pelotero en el terreno de juego.
Si correcta fue la decisión del comisionado Manfred, también fue apropiada la del dueño del equipo de Houston Jim Crane al despedir a Luhnow y a Hinch.
El mismo mérito se lo damos a John Henry, el propietario de los Medias Rojas, que dejó cesante a Cora. Pues el boricua no sólo ayudó con trampa a Houston en la Serie Mundial del 2017, también estaba siendo investigado por hacerlo como manager de Boston en la temporada del 2018 cuando impuso un récord de victorias para la franquicia con 108 y ganó la Serie Mundial.
Cuando falta menos de un mes para el inicio de los entrenamientos primaverales, los Astros no cuentan con un gerente general ni con un manager. Y los Medias Rojas necesitan a un estratega. Pero no será tan difícil, pues ambas franquicias cuentan con personal calificado para dichas posiciones.
Lo más importante es que se tomaron las medidas correctas en busca de reparar la reputación de ambos equipos y mantener el prestigio del béisbol de Grandes Ligas.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2020, 4:38 p. m..