Béisbol

Sin Serie del Caribe ni (potencialmente) Olimpiada, la jugada se cierra más para los peloteros cubanos

Cuba no fue a la Serie del Caribe en Puerto Rico y todo apunta a que tampoco a la de México. El campeón de la Serie Nacional, Matanzas, se debe conformar con una gira por Nicaragua que no está mal, pero no es lo mismo. Y el campeón del 2021 quizá haría otro periplo de consuelo.

A la isla no se le toma en cuenta para la cita del próximo año en Mazatlán, no se le menciona. La prensa cubana habla de polémica en la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBCP), pero en realidad no pasa de una tormenta en un vaso de agua. Se trata de las escaramuzas normales de este tipo de reuniones.

Cuba buscará su clasificación a los Juegos de Tokío en un torneo que tendrá lugar este marzo en Arizona, pero como se pinta el panorama no será fácil conquistar el boleto. La posibilidad de quedar fuera de Japón es real, así como que el béisbol no regrese a la familia olímpica en buen rato, un largo rato, como hasta el 2028 en Los Angeles.

Entonces, sin Serie del Caribe ahora ni (potencialmente) Juegos Olímpicos luego, ¿qué le queda al pelotero cubano de estímulo? ¿Los cuatro, cinco o seis cupos en la pelota japonesa y otra cifra similar en otras ligas del mundo? Aquel que ha vivido en la isla sabe la importancia del viaje, la fascinación de la salida, sobre todo cuando viene con dietas o lo que es mejor, un contrato de trabajo.

Algún ejecutivo podrá llenarse la boca para hablar de la “dignidad de nuestros atletas’‘ y se mostraron reuniones donde algunos se dieron golpes de pecho ante la imposibilidad de asistir a San Juan, pero ya queda claro a estas alturas que los mejores se fueron buscando, en masa y desbandada, una dignidad diferente, una dignidad que te permita vivir dignamente, si es que esto se entiende, y no con consignas ni propagandas que se pudren en la cocina.

Hoy los peloteros cubanos van de equipo en equipo, de provincia en provincia, tanteando el terreno, merodeando las oficinas del poder para jugar y afincarse allï donde les ofrezcan una casita, un carrito, algo, ese extra que muchas veces no les facilitan en su lugar de origen.

Entre la caída del pacto con Grandes Ligas y las torpezas de los jerarcas del deporte, los peloteros cubanos cada vez van a encontrar menos atractivos para dar el ciento por ciento en el terreno. Para jugar en agosto por la tarde hay que tener el corazón en medio del pecho. Para jugar durante meses y no tener un buen premio final como un viaje a una Serie del Caribe o unos Juegos Olímpicos hay que amar demasiado al béisbol, aunque siempre vayan los mismos.

Lo de la Serie del Caribe parece momentáneo. Lo de San Juan se reduce a él dijo y aquel dijo, palabra contra palabra, acusación ante acusación. Y como no se quiso el caldo, al menos dos tazas. Ni Puerto Rico ni México. Sin embargo, esta calentura pasará y Cuba retornará a donde sí debe estar.

Lo de los Juegos Olímpicos ya es algo que supera todo y depende de poderes en Lausanna que no tienen ni la más remota idea de lo que significa este deporte. Los tipos del COI quieren incluir al breakdance y dejar fuera la béisbol. ¡Qué bárbaros!

¿Qué le queda entonces al pelotero cubano o algunos cuantos elegidos dentro de ese grupo? El Clásico Mundial del 2021, los Centroamericanos, Panamericanos y algún que otro torneillo perdido por ahí, pero claro que no es igual, que no llena ni saborea igual. Perder un viaje -y la posibilidad de medirte en el extranjero- en Cuba resulta en morir un poquito, como parte del morir mucho del resto de la vida.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2020, 7:52 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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