Béisbol

Hizo historia en el hielo olímpico y ahora busca el calor de las Mayores con los Marlins de Miami

Eddy Álvarez no ha perdido la esperanza de la llamada. Invitado al campamento principal de primavera de los Marlins, el cubanoamericano sale a los terrenos cada día a poner el ciento por ciento de su esfuerzo para conquistar un puesto de utility en la próxima temporada de Grandes Ligas.

Muy cerca ha estado de lograrlo y la ilusión de llegar a las Mayores se mantiene intacta, pero a sus 30 años Álvarez ya no califica de prospecto y la batalla por esa plaza se antoja durísima contra otros jugadores como Jon Berti y otro chico de familia cubana nacido en Miami, Sean Rodríguez.

“Yo lo dejo todo en manos de Dios y solo salgo a hacer mi trabajo al máximo de mis posibilidades’’, expresó Alvarez, quien llegó en el invierno pasado procedente del sistema de los Medias Blancas. “Muchas cosas no dependen de uno, pero sigo creyendo que puedo alcanzarlo, que puedo llegar’’.

Nacido en Miami, Álvarez –quien alcanzó los niveles de Doble y Triple A en Chicago- posee un chance de integrar el roster de los peces, un equipo en plena reconstrucción que suele darles oportunidades a sus jugadores que destacan en la granja.

La temporada pasada, su quinta en las Menores, terminó con una línea ofensiva respetable de .324/.408/.559 y un OPS de 967, pero una lesión descarriló sus opciones de ser parte de los Marlins en el 2019, lo que hubiera sido una tremenda historia para el club.

De ascender a las Grandes Ligas, en el 2020, la historia de Álvarez habría alcanzado una meta extraordinaria, porque este chico posee una trayectoria deportiva como ninguna otra que se recuerde en los últimos tiempos y que comprende dos caminos.

El primero ya es parte del recuerdo, al convertirse en ganador de una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, a pesar de haber nacido y crecido en la calurosa Capital del Sol. Eso no se lo va a quitar nadie.

Pero si conquistar una plata en patinaje de velocidad como parte del relevo de los 5,000 metros en Sochi 2014 le costó años de esfuerzos y dolores, llegar a las Grandes Ligas con los Marlins se antoja un reto enorme por la sed de juventud y solo juventud que muestran los clubes de Grandes Ligas.

“Jugar en Miami y delante de mi gente y mi familia, sería algo de otro mundo’’, agregó Álvarez, quien aprendió a patinar en una ciudad donde se multiplican los diamantes de béisbol y apenas existen pistas de hielo. “Es algo que me llenaría de orgullo y cumpliría todas mis metas en el deporte’’.

Su padre, Walter, sus tíos y su hermano Nick - militó en las Menores de los Dodgers- jugaron pelota, un deporte que corría en la sangre familiar y cubana, pero tanto sobresalió en el patinaje, primero sobre ruedas y luego en circuitos helados, que se ganó el sobrenombre de “Eddy the Jet’’ y se convirtió en una suerte de leyenda extraña.

A pesar de sus títulos nacionales e internacionales en los circuitos de carreras, el béisbol siempre estuvo presente en Eddy e, incluso, en sus años de preuniversitario apenas tocó los patines y se dedicó a batear y atrapar bolas, al punto que su nombre estuvo en boca de varios cazatalentos de Grandes Ligas.

Una vez que finalizó su actuación en los Juegos Olímpicos de Sochi y cumplió su primer sueño, Álvarez se dio a la tarea de intentar el segundo y, de pronto, aquellos scouts del pasado volvieron para verlo y firmarlo con los Medias Blancas. Ahora su segundo camino podría recorrerlo en Miami.

“Yo estoy feliz de que los Marlins me hayan invitado al campamento de primavera’’, recalcó Álvarez. “Llevo semanas trabajando con Isán Díaz, Miguel Rojas. Vamos a ver qué necesitan los Marlins, pero yo voy a estar listo. Esto es lo que yo adoro, jugar béisbol’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2020, 5:23 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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