Con lo poco que me han dado me he mantenido en Grandes Ligas. Eso es un sueño imposible para muchos
Desde el primer día de existencia de los Marlins Sean Rodríguez fue un fanático del club. Vivió los inolvidables tiempos de los dos títulos de Serie Mundial y desde lejos contemplaba la evolución de la franquicia de Miami. Ahora su meta es vestir el uniforme y jugar delante de quienes le quieren y siguen.
Menos catcher, Sean Rodríguez jugó todas las posiciones para los Filis en el 2019 y tratará de ganarse el puesto como utility. Lo cierto es que contra viento y marea su carrera en Grandes Ligas supera la década de servicio gracias a una versatilidad pocas veces vista.
El cubanoamericano, que inclusó actuó como lanzador una entrada y un tercio, enfrenta una fuerte competencia por el puesto, pero sale al terreno con la tremenda ilusión de quien cierra un ciclo al retornar a la ciudad que le vio nacer.
¿Qué significaría jugar en Miami con los Marlins?
“A quién no le gustaría jugar por el lugar donde nació, donde está su familia, sus amigos. Desde el 93, cuando empezaron los Marlins siempre he sido un fanático. Los apoyé cuando fueron campeones en el 97, en el 2003. Ahora, si Dios quiere, podré ayudar al equipo a ganar en el 2020’’.
Llevas 12 años en Grandes Ligas, ¿cuál ha sido la clave de tu durabilidad?
“Primero darle las gracias a Dios. No es fácil mantener la salud, pero he trabajado duro, manteniendo el cuerpo, comiendo arroz con frijoles y fricasé de pollo’’.
La competencia que enfrentas es dura...
“La competencia siempre debería ser así, porque eso es lo que obliga al pelotero a hacer su trabajo, a sacar lo mejor de uno, a dar lo máximo. Eso es algo que siempre he tratado de hacer donde quiera que esté y contra el que sea. Así nos empujamos unos a otros a jugar mejor’’.
¿Estás feliz con tu carrera?
“Esa es una historia larga. En el 2016 tuve un buen año y muchos creyeron que ya me había establecido, porque antes de eso jugaba viniendo desde el banco, como emergente. Y pensé que iba a tener la oportunidad de jugar todos los días, pero algo pasó en Miami el 28 de enero del 2017...’’.
Y ocurrió el accidente.
“Fue con un hombre que se veía que estaba perdido. Se robó un carro y me chocó. Regresé en cinco meses en vez de los nueve o 12 que debía haber estado afuera, pero ya todo no fue igual. Pero sí te digo que he podido hacer mucho con pocas oportunidades. Hay muchos que tratan y no logran nada. Con lo poco que me han dado me he mantenido en Grandes Ligas. Eso es un sueño hecho realidad’’.
Como dices, es una bendición.
“He podido jugar al lado de figuras como Vladimir Guerrero, Kendrys Morales, Yunel Escobar, Manny Ramírez. No estoy demasiado contento, pero son 12 años en Grandes Ligas, de modo que esa es la palabra para describir mi carrera: una bendición’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de febrero de 2020, 10:05 a. m..