Reducida y alocada, así debe ser la próxima temporada de Grandes Ligas
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El Comisionado del Béisbol lo quiere, pero no lo puede. Rob Manfred se aferra a una temporada de 162 juegos, pero eso es simplemente una quimera. Las Grandes Ligas se abocan a su primera contienda recortada desde el 1995, lo cual no resulta ideal. Ya no hay remedio.
Cuando el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) recomendó que durante ocho semanas no se permitieran aglomeraciones humanos, con un máximo de 50 personas, cualquier referencia a una temporada íntegra saltó en pedazos y ahora el béisbol contempla varios escenarios.
¿Se jugará a principios de mayo? ¿Junio? ¿El 4 de Julio? ¿Se jugará? Claro que sí, pero el arco de propagación del Coronavirus se muestra demasiado pronunciado, como una curva de arcos de barril. La comunidad científica vaticana, realiza proyecciones, pero esta no es una ciencia exacta. Quizá ni estemos viviendo lo peor de la enfermedad. Solo el tiempo y el esfuerzo de la sociedad lo dirán a su debido tiempo.
La mayoría de los jugadores, por no decir todos, se han dispersado geográficamente, regresando a sus familias o refugios; igualmente se han dispersado mentalmente. Se podrá entrenar con una máquina o con un coach en una caja de bateo, pero las propias Grandes Ligas han recomendado evitar las prácticas en grupo que tan familiarmente buscan los jugadores, especialmente los latinos.
Cuándo, y repito ese cuando todavía no se vislumbra, desparezca la nube oscura de la epidemia, entonces esos jugadores diseminados por todas partes volverán a concentrarse. Se viviría, entonces, una especie de nueva primavera de dos a tres semanas.
Quizá sea fácil recuperar la velocidad de un swing, pero el brazo de un abridor habrá que construirlo en su fortaleza de manera gradual. Los lanzadores de primera línea habían avanzado bastante en el momento cuando todo se detuvo y deberán de regresar sobre las sesiones de bullpen, las prácticas con bateadores en vivo y luego algunos juegos de preparación.
Lo otro sería desarrollar la mecánica de equipo. Los clubes estaban dando las puntadas finales a su roster, aunque aún no eran esa masa humana uniforme y compenetrada. Eso lleva tiempo. Quizá se encontrará sobre la marcha. No queda de otra.
Queda por ver qué tipo de calendario, en lo balanceado y lo competitivo, presentan las Mayores. Con una programación reducida, no hay tiempo que perder. Un eléctrico se puede colar por delante de quien comience a calentarse demasiado tarde. Será como un disparo de salida y no ese lento maratón de dos mitades. A corto plazo no siempre el talento más profundo prevalece.
Se habla de jugar hasta fines de noviembre, el mes de las elecciones presidenciales, algunos alucinados mencionan la posibilidad de diciembre, cuando ya se debería estar hablando del inicio en marzo del Clásico Mundial del 2021. De modo que no queda de otra, a jugar en lo corto y en lo rápido. Y que gane el mejor, es decir el que mejor juegue en poco tiempo.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de marzo de 2020, 9:49 a. m..