Béisbol

Con el tacto de Wilfredo y el poder de Fernando. Un heredero de los Sánchez apunta a Grandes Ligas

Con el tacto de Wilfredo y el poder de Fernando, así podría describirse el bateo de Roendry Rey Sánchez. Si como dicen, el béisbol corre en la sangre familiar, este chico pudiera estar destinado para grandes cosas, especialmente una meta que no le abandona nunca: ser el primero con el apellido en jugar en Grandes Ligas.

Llegó hace unos meses a la República Dominicana y espera ser noticia en el período de firmas internacionales que comenzará el 2 de julio, aunque todavía muy pocos conocen el talento que habita en el cuerpo de este chico que con solo 15 años hace caminar bien lejos la pelota.

“Sé que esto es un sacrificio al estar lejos de mi familia y mi tierra, pero estoy seguro de que valdrá la pena”, expresó Roendry. “Poco a poco me he ido adaptando a los métodos de entrenamiento y cuando llegue el momento de las demostraciones estaré listo para exhibir lo que significa ser un Sánchez’’.

Un Sánchez en la pelota cubana es sinónimo de tradición, de familia, de éxito. Si Wilfredo Sánchez fue el primero en llegar a 1,000 hits en Series Nacionales, Fernando Sánchez se convirtió en el hombre que le rompía la marca de imparables (2,174) a su propio hermano y -hablando de cinco herramientas- en algún momento lideró varios departamentos ofensivos de manera simultánea.

Ambos militaron en escuadras nacionales y se les incluye en cualquiera de las listas sobre los históricos en el béisbol de la isla, pero también estuvieron Felipe (jardinero), Armando (tercera base y ganador del premio de Novato del Año) y Arturo (segunda base).

“De todos ellos aprendí, siempre me estaban dando consejos, sobre todo que no me rindiera nunca, que siempre mirara adelante’’, recordó Roendry, quien juega el campocorto. “Nacer y crecer en un ambiente así, sin duda es algo muy positivo si lo que uno desea es jugar a la pelota’’.

Y Roendry jugaba a la pelota desde los cuatro años, cuando su padre Roberto Armando Rey Sánchez lo llevaba a los terrenos cercanos a Jovellanos, donde siempre estuvo afincado el clan familiar, donde aún vive su abuela Nereida, la única hembra entre tantos varones.

Al principio era el juego por el juego, pero luego, sobre los 12 años, el chico notó que había algo más, que podía existir un futuro más allá de Jovellanos, de Matanzas, de Cuba, aunque todavía no advertía del todo dónde pudiera hallarse ni cuál sería el camino para lograrlo.

En su primera nacional en la categoría 11-12 años conectó para .430. En el siguiente nivel de 12-13 bateó para .390. ¿Quién sabe qué tipo de temporada habría tenido de los 15 en adelante, pero Roendry no quiso esperar y se marchó con solo 14 en sus costillas vía Dominicana.

Desde que llegó se puso a trabajar con el entrenador Yoan Pino, quien ha supervisado la preparación de varios prospectos cubanos actualmente firmados en diversas organizaciones de Grandes Ligas y quien no deja de repartir elogios para Roendry.

“Este chico es muy completo, pero su fuerte es la ofensiva’’, explicó Pino. “Posee un swing lindo, sólido, compacto, fuerte. Batea del centro hacia arriba y hace caminar la bola. A diferencia de otros, entrena sin descanso, al punto que hay que decirle que pare, porque no se detiene. Desde que sale al terreno uno se da cuenta que es un Sánchez de pies a cabeza’’.

Si la fuerza del apellido lo impulsa, también el apellido lo marca. Sabe que en algún momento vendrán las comparaciones, sobre todo con Fernando, quizá el más exitoso de la familia, el paradigma de los peloteros de su provincia Matanzas en las pasadas seis décadas.

Roendry, sin embargo, no le huye al tema. Más bien lo invita.

“Quiero que mis tíos, mi abuela, toda la gente que me conoce y me sigue se sientan orgullosos de mí’’, agregó el muchacho de seis pies de estatura y 145 libras de peso. “Ser el primero de los Sánchez en Grandes Ligas sería algo enorme, pero por ahí vienen más. Espero ser el primero. No el último’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2020, 9:23 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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