En medio del coronavirus, este cubano escucharía la voz de play ball antes que en Estados Unidos
Odrisamer Despaigne llama todos los días. Quiere ocupar su mente con el béisbol, pero la preocupación sigue latente. Aislado en Corea del Sur, el lanzador cubano sigue pendiente de su familia que quedó atrás en la Florida, cuando debió volar a esa nación asiática.
El quería llevarse a su esposa y sus dos hijos pequeños, un niño de dos años y una niña de seis meses, para que lo acompañasen en este nuevo capítulo de su carrera, pero el temor del coronavirus y las medidas de distanciamiento social en Corea le hicieron cambiar de planes.
“Trato de hablar con ellos diariamente y de asegurarme de que todo esté bien’’, apuntó Despaigne, quien este martes termina los 15 días de aislamiento impuesto para todos los que ingresan al país. “Esta es una situación extraña, que nadie de nosotros había vivido. Pero hay que seguir adelante’’.
Cuando Despaigne firmó en noviembre del 2020 un pacto con el club KT Wiz de la Liga Coreana de Béisbol (KBO League) jamás imaginó que una pandemia originada en Wuhan, China, trastocaría sus planes personales y los de todo el planeta que sigue minuto a minuto las estadísticas del miedo.
Después de seis temporadas en Grandes Ligas y varias paradas en San Diego, Baltimore, Toronto, Miami y Chicago, Despaigne aceptó moverse a la liga asiática con un salario de $900,000, siguiendo los pasos de su compatriota José Miguel Fernández.
El 31 de enero, Despaigne se unió a su nuevo conjunto en una pretemporada con sede en Arizona que terminó el 8 de marzo, justo cuando el coronavirus hacía estragos en Corea del Sur, obligando al gobierno a tomar medidas extraordinarias para contener la enfermedad.
Mientras algunos clubes llevaron a sus peloteros importados desde el primer día, el KT Wiz permitió que Despaigne y los otros extranjeros permanecieran en los Estados Unidos hasta que la epidemia mostrara síntomas de retroceso, algo que ya parece evidente en ese país.
Corea del Sur promedió cerca de 700 casos de infecciones diarias entre el 29 de febrero y el 5 de mazo, pero luego fue disminuyendo ese ritmo y ahora se reportan 99 nuevos casos desde el 12 de marzo hasta el presente, un signo de que las medidas adoptadas comienzan a funcionar.
Las autoridades han sido estrictas con el control sanitario. El uso de mascarillas es obligatorio en lugares públicos, la limpieza de manos se repite hasta el cansancio. Si alguien da positivo se le interviene el celular y se localizan sus contactos y movimientos. Es la entrega de la libertad personal a cambio de la seguridad colectiva.
“El 23 de marzo llegamos a Corea e inmediatamente nos hicieron la prueba del coronavirus y nos colocaron en cuarentena’’, explicó el habanero de 33 años. “Afortunadamente ya termina y podremos incorporarnos a los entrenamientos. Aquí el gobierno tiene mucho control sobre los ciudadanos. Incluso, existe una aplicación en el móvil que controla a todos en el país’’.
Todo apunta, sin embargo, a que Despaigne escuchará la voz de play ball mucho antes que sus colegas en los Estados Unidos, porque ya se hacen planes para que la KBO -el Día Inaugural estaba previsto para el 28 de marzo- reinicie su primavera con unos seis juegos a partir del 31 de abril y un posible comienzo de temporada en algún momento de mayo.
Se jugaría a puerta cerrada, algo que todavía intriga a Despaigne, quien solía jugar en Miami delante de asistencias reducidas, entre 5.000 y 10.000 aficionados, pero que jamás ha experimentado lanzar en un estadio completamente vacío.
“Va a ser algo extraño jugar sin público’’, afirma Despaigne, quien vive en un apartamento en Suwon, a 30 minutos de Seúl, la capital del país. “Aquí la gente está dividida: unos quieren el béisbol, otros desean esperar. Algunos quieren el béisbol pero con aficionados. Como te dije, es una situación sin precedentes y la gente entiende que la salud es lo primero’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2020, 9:16 a. m..