Tunero, zurdo y potente, este prospecto cubano ha encontrado su horizonte en Yordan Alvarez
La figura de Yordan Alvarez sirve de horizonte para Javier Carrión Durrutí. No sabe si podrá alcanzarlo alguna vez, pero al menos le sirve para caminar adelante en busca de un sueño: el de firmar con un equipo de Grandes Ligas y ganar un Premio de Novato del Año.
Apenas lleva meses en la República Dominicana y ya el prospecto cubano comienza a levantar elogios por su capacidad para jugar al béisbol con apenas 15 años de edad. Sus entrenadores estiman que si alguien representa eso que dan en llamar cinco herramientas es Carrión.
Pero de todos los elogios ninguno le ha sonado más grato en los oídos que le digan que va a ser “el próximo Yordan Alvarez’‘ por ser ambos de la misma provincia de Las Tunas, contar con un físico impresionante, batear a la zurda y conectarle duro a la bola y exhibir una maduras muy escasa a su edad.
“Cuando me dicen que me parezco a Yordan, eso me llena de orgullo’‘, comentá Carrión. “Sólo quiero seguir sus pasos, firmar y llegar. Impresionar a todos y conquistar premios. Sé que me queda mucho por hacer y estoy lejos de él, pero su ejemplo me inspira mucho’‘.
Cuando estaba en las categorías inferiores, Carrión vio jugar en varias ocasiones a un Alvarez que estaba primero en la escuela de iniciación deportiva (EIDE) y luego con el uniforme de Las Tunas. A veces, incluso, venció la timidez y conversó brevemente con el actual pelotero de los Astros.
Su papá, Javier, era amigo del padre de Alvarez y las dos familias se conocían. De modo que cuando el más establecido decidió irse a Dominicana para logar su sueño, los Carrión siguieron paso a paso el progreso de quien luego encandilara a las Mayores con el poder de su bate.
“Tratábamos de saber todo de él, luego nos dio mucha alegría al ver que triunfaba y estaba en boca de todos’‘, agregó Carrión, quien deberá entrar en el período firmas internacionales del 2020. “Quizá todo eso apresuró mi decisión. Debía seguir sus pasos’‘.
Si a los 14 años conectaba para .316, a los 15 lo hacía para .326 en un torneo nacional, pero ya no aguardaría para ver cómo le iría en los juveniles y mucho menos en Series Nacionales. Carrión no quería perder ni un minuto, ni pasar un tiempo con Las Tunas, como Alvarez.
Con la mente en los trajines de la salida -llegó a Dominicana en septiembre del año pasado- Carrión arribó fuera de forma deportiva y cuando los entrenadores le vieron por primera vez se preguntaron si ese prospecto que supuestamente recordaba a Alvarez era producto de la imaginación.
“Tal demacrado estaba que no parecía bateador y por eso tratamos de convertirlo en pitcher’‘, recuerda el técnico Yoan Pino. “Pero luego fue alimentándose mejor, practicando más y un día le vimos conectar un cuadrangular. Entonces abandonamos el proyecto de lanzados y nos percatamos de tener entre las manos un talento especial’‘.
Cuando Carrión comenzó a rellenar sus 6.3 pies de estatura con masa muscular hasta alcanzar las 180 libras de peso, de pronto apareció el prospecto: se vio el poder impresionante, el brazo y el fildeo en los jardines, la velocidad en las 60 yardas.
Junto con todo eso se advirtió la madurez, la actitud, la disciplina. No pocas veces le sorprendían concentrado en la televisión mientras jugaban los Astros con Yuli Gurriel, Aledmys Díaz y, especialmente, Yordan Alvarez. Todavía no ha hablado con él, pero espera hacerlo más temprano que tarde.
“Me gustaría darle la mano en un terreno de béisbol’‘, apuntó Carrión, quien se encuentra junto con su madre Bárbara. “No tiene que ser en el mismo equipo, pero sí en el mismo terreno. Decirle cuanto ha significado para mí, para llegar a este punto. Quiero firmar y quiero llegar como lo hizo Yordan’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de abril de 2020, 9:17 a. m..