¿Quiénes son los cinco mejores lanzadores cubanos en cada uno de los torneos en la isla y en Estados Unidos?
A Cuba se le identifica en el mundo por su contagiosa música, sus hermosas playas y por sus paisajes naturales. También por tener un potente béisbol que se juega de manera oficial desde hace más de 142 años. A lo largo de esta etapa centenares de lanzadores brillaron en la Liga Profesional (1878-1961), en la Unión Atlética Amateur (1914-60), en Series Nacionales (1962-2020) y en Grandes Ligas (1876-2020).
El buen pitcheo siempre ha sido un elemento esencial en las aspiraciones de triunfo de un equipo en cualquier campeonato del mundo, sea en torneos largos o cortos. A pesar de que la velocidad es un aspecto importante para un lanzador, podemos asegurar que la recta supersónica no acredita que un pitcher sea el mejor. Aún más, en la pelota moderna donde los bateadores se acostumbran a los pitcheos rápidos al entrenarse frente a máquinas de lanzar con envíos por encima de las 100 millas por hora.
Y es que el pitcheo es un arte. El arte de saber combinar el lanzamiento de recta con un amplio repertorio de envíos, ubicar la bola en la zona más vulnerable de los bateadores, utilizar la inteligencia, tener coraje y ser dueño de la concentración mental necesaria para salir airoso en los momentos de apuros. La combinación correcta de todos estos elementos del pitcheo son los que convierten a un buen lanzador en una legítima estrella de la lomita.
En otras etapas de la historia los principales números que se miraban para analizar el pitcheo eran el promedio de carreras limpias, las victorias con derrotas, los ponches propinados y el control. Pero con el desarrollo de la ciencia y la técnica surgieron otras estadísticas modernas que nos brindan de una manera más clara quiénes pueden ser considerados en el grupo de los mejores.
Hoy, queremos mencionar en breve síntesis a quienes consideramos los cinco mejores lanzadores cubanos en cada uno de los torneos dentro de la isla y en Estados Unidos.
Es necesario aclarar que por tratarse de un grupo élite de cinco, faltarían muchas figuras que también reúnen méritos.
LIGA PROFESIONAL CUBANA
José de la Caridad Méndez. Nació en la ciudad de Cárdenas, Matanzas, Se le conoció como “El Diamante Negro’’. Poseía una recta respetable y un excelente control. En la Liga Cubana actuó con los Alacranes del Almendares, Leopardos de Santa Clara, Matanzas y Leones del Habana, sumando 76 victorias con 28 derrotas.
Por el color de su piel no pudo jugar en Grandes Ligas y lanzó en las Ligas Negras de Estados Unidos con los Cuban Stars, Brooklyn Royal Giants, All Nations, Angeles White Sox, Chicago American Giants, Detroit Stars y Kansas City Monarchs; terminando con balance de 87 triunfos y 31 reveses.
Méndez fue uno de los mejores serpentineros en la historia del torneo donde sólo la pelota era blanca, derrotando en varias ocasiones en partidos de exhibición a equipos de Grandes Ligas ante lanzadores como Christy Mathewson y Eddie Plank.
En una ocasión, el famoso estratega norteamericano John McGraw, dijo del cubano lo siguiente: “Si José Méndez fuera un hombre blanco, yo lo firmaría por $50,000 (de la época) y sería tan bueno en Grandes Ligas como lo son Walter Johnson y Grover Alexander’’.
Por su excepcional carrera fue elegido en 2006 por el Comité de Veteranos al Salón de la Fama, en Cooperstown, También pertenece al mismo pabellón en Cuba (1939) y en las Ligas Negras.
Camilo Pascual. Nació en La Habana. Su recta superaba las 90 millas y fue dueño de una de las mejores curvas hacia abajo en cualquier pelota del mundo. Debutó en la Liga Cubana en la temporada 1952-53 con Marianao, equipo que de manera inexplicable lo envió al Cienfuegos a cambio de 12 bates en una de las peores transacciones en la historia del béisbol, pues después Camilo se convirtió en uno de los grandes lanzadores cubanos de todos los tiempos.
En Cuba terminó con balance de 58 victorias, 32 derrotas, una efectividad de 2.85 y 612 ponches propinados en 750 entradas. Participó en tres Series del Caribe con récord invicto de seis triunfos, dos en cada uno de los torneos (1956-59-60).
Martín Dihigo. Natural de Cidra, Matanzas. Conocido como “El Inmortal’’ y “El Maestro. Está considerado el jugador más versátil de la historia por actuar con similar calidad en cualquier de las nueve posiciones de este deporte. Como serpentinero en la Liga Cubana ganó 106 juegos de los 120 que lanzó completos, siendo campeón de pitcheo en tres campañas, dos veces en ganados, partidos lanzados y completos. Actuó en su país con los equipos Habana, Almendares, Santa Clara, Marianao y Cienfuegos.
Además de brillar en Cuba, también lo hizo en México, Venezuela, República Dominicana y en las Ligas Negras, sumando 260 victorias como lanzador en dichos torneos. Dihigo pertenece a los Salones de la Fama de Cooperstown (Estados Unidos), Cuba, México, Venezuela y República Dominicana.
Adolfo Luque. Nació en La Habana. Con los apodos de “Papá Montero’’ y “Habana Perfecto’’ como lanzador ganó 106 con 71 reveses, liderando en varios renglones con los equipos Fe, Almendares. Orientales, Habana y Cienfuegos. Fue electo al Salón de la Fama de Cuba en 1958, al de México en 1985 y al de Cincinnati en 1967. Luego de su retiro fungió de mánager ganando ocho campeonatos con el Almendares y uno con el Cienfuegos.
Pedro Ramos. Natural de San Luis, Pinar del Río. Un pitcher con excepcionales condiciones naturales que tiraba su recta por encima de las 95 millas. Debutó en la temporada 1953/54 con los Elefantes de Cienfuegos. Líderó dos veces en juegos ganados (1955-56 y 1960-61), en tres ocasiones consecutivas en entradas lanzadas (1958-59, 1959-60y 1960-61), fue el Mejor Novato en 1955-56 y el Jugador Más Valioso en 1960-61.
Pedro Ramos fue junto a Camilo Pascual la mejor pareja de pitcheo en las últimas cinco temporadas de la Liga Profesional Cubana.
Terminó su carrera en Cuba con 66 triunfos, 45 derrotas, una efectividad de 2.62 en siete temporadas, siendo la mejor la del último torneo cuando con 16-7 y 2.04 de efectividad guió el triunfo del Cienfuegos. Fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1983, en la ciudad de Miami.
LIGA UNION ATLETICA AMATEUR
Conrado Marrero. Conocido como “El Guajiro de Laberinto’’. Fue el mejor lanzador en la historia de la Unión Atlética. Con el Club Cienfuegos actuó en ocho temporadas terminando con 128 triunfos, 41 derrotas, 40 blanqueadas y tres juegos sin imparables y carreras. En cinco Series Mundiales ganó 11, perdió cinco y sumó cuatro lechadas.
Este pintor de brocha fina fue un maestro de la lomita que tuvo como principal carta de triunfo su inteligencia y su impecable control. No tiraba duro, pues sus envíos nunca llegaron a las 90 millas, pero sí ubicaba la bola en la zona que más afectaba a los bateadores.
Cuando por decisión propia decidió saltar al profesionalismo con más de 35 años, actuó en Grandes Ligas con los Senadores de Washington, siendo elegido a un Juego de Estrellas por la Liga Americana.
Julio Moreno. Con el sobrenombre de “Jiquí, el oriundo del pueblo de Güines, fue el rey de los ponches de la Unión Atlética con 1,045 actuando con el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños, guiando a este equipo a su primer título en 1944. Este veloz serpentinero acumuló en el amateurismo 85 victorias, 28 reveses, con 102 juegos completos en 129 aperturas. Actuó en cuatro Series Mundiales entre 1941 y 1944 con nueve triunfos, cuatro derrotas y efectividad de 1.79.
Pedro Jiménez. Con el apodo de “Natilla’’, fue uno de los grandes lanzadores de la Unión Atlética con el equipo Central Hershey donde acumuló 75 victorias con 25 reveses, siendo superado en promedio de ganados y perdidos sólo por Conrado Marrero y Julio Moreno. Tiró para efectividad de 2.20 y conquistó dos coronas de pitcheo.
El oriundo de Santa Cruz del Norte participó en cuatro Series Mundiales entre 1939 y 1943 acumulando cinco triunfos y un revés, y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938, en Panamá, ganó un partido. En un total de cinco eventos internacionales sumó cinco victorias y una derrota con 0.83 de efectividad.
Sandalio Consuegra. Conocido como “Potrerillo’’ por el pueblo donde nació que lleva el mismo nombre. Con el Deportivo Matanzas en el amateurismo sumó 46 triunfos y 18 reveses con 2.12 de efectividad. En dos Series Mundiales (1943-44) ganó dos, perdió uno y tuvo 2.68 de carreras limpias. Entre los lanzadores que brillaron en la Unión Atlética en la década del cuarenta fue el que tuvo mejores números en Grandes Ligas con 51 triunfos, 32 reveses, 3.37 de efectividad y un Juego de Estrellas (1954).
Isidoro León. “El Mariscal del Círculo Militar y Naval’’ nació en Cruces, Las Villas, En la Unión Atlética acumuló 65 éxitos, 22 fracasos y 3.21 de efectividad, guiando al título de su equipo en 1942 cuando derrotó en partido decisivo al Cienfuegos teniendo de rival a Conrado Marrero.
Participó en tres Series Mundiales Amateur entre 1942 y 1944, saliendo invicto con cinco victorias y 1.54 de carreras limpias.
SERIES NACIONALES
Braudilio Vinent. Nació en Songo La Maya, Santiago de Cuba. Fue conocido como “El Meteoro de La Maya’’ y también como “El Astro del Box’’. Su recta superaba las 95 millas, tiraba curva, cambio de velocidad y un mortífero slider que ubicaba en la zona baja con un impecable control y siempre con agallas en la lomita. Muchos expertos lo consideran el mejor serpentinero en la historia de las Series Nacionales.
Terminó su carrera de 20 temporadas con 221 victorias, 167 reveses y efectividad de 2.42, sumando 2,134 ponches, 63 blanqueadas y 265 juegos completos. Los bateadores rivales le promediaron .221. Fue la principal figura del equipo Cuba en eventos internacionales logrando 14 victorias en Series Mundiales con 1.88 de efectividad, sumando más de 30 triunfos contando Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y Copas Intercontinentales.
Pedro Luis Lazo. Natural de Pinar del Río. Le llamaron “El Rascacielos’’. Es el líder en juegos ganados en Series Nacionales con 257, perdió 136 juegos, ponchó a 2,426 bateadores y su efectividad fue de 3.22. en 20 temporadas.
Su expediente internacional fue impecable con 22 triunfos y dos derrotas con 31 juegos salvados, incluyendo en Clásicos Mundiales; en especial en el primero de ellos cuando derrotó al fuerte equipo de República Dominicana repleto de estrellas de Grandes Ligas, asegurando para Cuba el pase a la final de este evento.
Rogelio García. Nació en Pinar del Río. Con su recta de humo sostenida por arriba de las 95 millas llegando en ocasiones a 98 y 99, un efectivo slider y un temible envío de tenedor, el llamado “Ciclón de Ovas’’ es el líder de ponches propinados en Series Nacionales con 2,499, sumando 202 triunfos con 100 reveses y .239 de efectividad en 16 temporadas. En Series Internacionales acumuló 39 victorias con una derrota.
Jorge Luis Valdés. Oriundo de Jovellanos, Matanzas. Se le considera el mejor lanzador zurdo en la historia de las Series Nacionales. Con un control excelente y un dominio completo del pitcheo, “Tati’’ Valdés ponchó a 1,982 bateadores, ganó 234 partidos, con 166 reveses y 3.13 de efectividad. En eventos internacionales trabajó para 2.53 de carreras limpias con 30 triunfos y una derrota.
José Antonio Huelga. Se le conoció como “El Héroe de Cartagena’’ por su brillante labor en Colombia cuando Cuba en la Serie Mundial de 1970 con el espirituano en la lomita, derrotó en dos ocasiones a Estados Unidos ante el excelente pitcher norteamericano Burt Hooton. Cubanos y estadounidenses terminaron el calendario regular de la Serie Mundial con un empate y tuvieron que decidir en un tope extra de tres juegos. En el primero, Huelga y Hooton (que había superado a Cuba 3-0 en la serie regular) se enfrascaron en un duelo de lanzadores durante once entradas que se decidió 3-1 por sencillos remolcadores del propio Huelga y Wilfredo Sánchez.
Un día después con el juego 4-3 a favor de Cuba, Huelga olvidando el rigor de trabajo que tuvo en el primer encuentro le pidió la bola al mánager Servio Borges en la quinta entrada, retirando a 14 de los 16 bateadores que enfrentó para la victoria 5-3.
Terminó con 73 triunfos 32 reveses y mantiene la mejor efectividad en Series Nacionales con 1.50, ponchó a 722 bateadores en 871.1 entradas. A nivel internacional, acumuló 17 victorias, tres reveses y 1.27 de carreras limpias.
Teniendo sólo 26 años de edad su carrera se vio interrumpida al sufrir un accidente de tránsito el 4 de julio de 1974. Por estadísticas generales existen otros lanzadores con números superiores por la perdurabilidad que tuvieron; pero por calidad a mi juicio el oriundo del Central Tuinucú en Las Villas puede ser considerado entre los cinco mejores de Series Nacionales.
EN GRANDES LIGAS
Luis Tiant. Nació en Marianao, La Habana. Por estadísticas y nivel cualitativo ha sido el más grande serpentinero cubano en Grandes Ligas. Ganó 229 juegos, perdió 179, con efectividad de 3.30, un WHIP de 1.199, con 49 blanqueadas, 2,416 ponches y cuatro temporadas por encima de las 20 victorias actuando con seis equipos: Indios de Cleveland, Mellizos de Minnesota, Medias Rojas de Boston, Yankees de Nueva York, Piratas de Pittsburgh y Angelinos de California.
Ganador de tres juegos en postemporada, dos de ellos en la Serie Mundial de 1975 con los Medias Rojas cuando derrotó al potente equipo de la Maquinaria Roja de Cincinnati que tenían a estrellas de la talla de Pete Rose, Johnny Bench, Joe Morgan, Tony Pérez, George Foster, Ken Griffey (padre), David Concepción y César Gerónimo.
Tiant fue uno de los mejores lanzadores de su época y pudo acumular mejores números, pero una lesión que casi lo saca del juego entre 1969 y 1971 evitó que lo lograra. Merece estar en el Salón de la Fama, en Cooperstown.
Camilo Pascual. Debutó en Grandes Ligas el 15 de abril de 1954 con los Senadores de Washington, el peor equipo de ambas ligas donde militó en siete temporadas consecutivas, restándole al menos 25 victorias en su carrera. Aún así, el capitalino sumó 174 triunfos en Grandes Ligas con 3.63 de efectividad y 2,167 ponches, siendo uno de los mejores serpentineros de su época y dueño de una de las mejores curvas hacia abajo.
Cuando Camilo pasó a los Mellizos su récord de ganados y perdidos mejoró en gran medida, logrando más de 15 victorias en tres campañas, incluyendo dos de ellas por arriba de las 20 (1962-63). Ponchó a más de 200 bateadores en cuatro temporadas, liderando la Liga Americana en tres de ellas entre 1961 y 1963. Participó en siete Juegos de Estrellas. Pertenece a los Salones de la Fama de Cuba, de las Series del Caribe y de Minnesota.
Miguel Cuéllar. Este excelente pitcher zurdo nació en Las Villas, Cuba. Unido a su recta natural lanzaba curva, un efectivo slider y otro envío de tenedor que lo tiraba con maestría, todos ellos con dominio de la zona de strike.
Superó las 20 victorias en cuatro temporadas, en tres de ellas de manera consecutiva y sumando como máximo 24 triunfos en 1970. En 1969 ganó el premio Cy Young de la Liga Americana cuando terminó con 23 victorias, ocho derrotas y 2.38 de efectividad con Baltimore. En 1970 terminó cuarto en la votación del mejor lanzador con 37% y sexto en 1974.
Finalizó su carrera con 185 triunfos, 130 derrotas, efectividad de 3.14 y un WHIP de 1.197 en 2,898 entradas. Además de los Orioles (1969-75) actuó con los Rojos de Cincinnati por breve tiempo (1959), Cardenales de San Luis (1964), Astros de Houston (1965-68) y Angelinos de California (1977). Participó en cuatro Juegos de Estrellas.
Adolfo Luque. Nació en La Habana. Fue la primera gran estrella de Latinoamérica en Grandes Ligas, también en jugar y en ganar como pitcher un partido de Serie Mundial. En 1919 actuó como relevista del Cincinnati frente a Chicago colgando cinco escones, en la misma serie donde ocho jugadores de los Medias Blancas se entregaron a los apostadores por dinero.
Repitió en 1933 con 43 años con los Gigantes cuando en el quinto juego realizó un relevo magistral a partir de la quinta entrada que preservó la victoria de su equipo ante Washington.
En las dos Series Mundiales en que participó, Luque ganó un juego, no sufrió derrota, toleró tres imparables, no permitió carreras y propinó 11 ponches en nueve entradas y un tercio.
En 1923, ganó la corona de pitcheo en la Liga Nacional al sumar 27 victorias, ocho derrotas y 1.93 de efectividad, siendo el pitcher latino con más triunfos en una temporada. En 1925, volvió a liderar en promedio de carreras limpias con 2.63.
Su principal carta de triunfo fue su curva y su impecable control. Terminó su carrera de Grandes Ligas con marca de 193 triunfos, 179 derrotas y 3.23 de efectividad con los Bravos de Boston, Rojos de Cincinnati, Dodgers de Brooklyn y Gigantes de Nueva York.
En Estados Unidos no sólo se creció como pelotero, también lo hizo en defensa de la cubanía en una época de discriminación en esta nación.
Aroldis Chapman. Como relevista cerrador creemos que Chapman merece estar en el grupo élite de lanzadores cubanos destacados en Grandes Ligas. El oriundo de Holguín suma 263 juegos salvados, con efectividad de 2.23, un WHIP de 1.105 y con 883 ponches propinados en 535.,2 entradas. Es el pitcher que ha tirado los envíos más rápidos en Grandes Ligas.
En doce series de postemporada acumula nueve juegos salvados, una efectividad de 2.45 y 54 ponches en 36.2 entradas. En la Serie Mundial (2016) con los Cachorros de Chicago logró un triunfo, salvó igual número de juegos y propinó 11 ponches en 7.2 episodios.
Si Chapman (con 32 años de edad) logra mantener su brazo saludable con un rendimiento similar o cercano al que ha tenido hasta el momento, en las próximas ocho temporadas pudiera superar los 500 salvados para ubicarse entre los mejores de la historia en este renglón importante del béisbol moderno. En caso de lograrlo, podría tener posibilidad de terminar con números que lo califiquen para ser elegido al Salón de la Fama.