Un escenario único en la historia de Grandes Ligas tendrá lugar a partir del 23 de julio
Cuando se escuche la voz de ¡A Jugar! la noche del 23 de julio para iniciar la temporada del 2020 atrasada por la pandemia del coronavirus y que ha sido reducida a 60 partidos, tendremos un escenario único que nadie hubiera imaginado iba a ocurrir en el deporte nacional de Estados Unidos.
Será un torneo donde cualquier equipo inferior en todos los órdenes pudiera dar la sorpresa ganando su división o avanzando a la postemporada en la posición de comodín.
Si miramos las nóminas de los respectivos elencos podemos ubicar a los de mejores posibilidades de ganar, entre ellos los Yankees de Nueva York en la División Este de la Liga Americana, Minnesota en el Centro y Houston en el Oeste, además de otras novenas como Oakland, Cleveland, Tampa Bay y Medias Blancas de Chicago. Mientras que en la Nacional estarían Washington en el Este, Milwaukee en el Centro y Dodgers en el Oeste, con San Luis, Atlanta y Arizona haciéndoles resistencia.
Repetimos, en un torneo corto de 60 juegos cualquier cosa puede ocurrir, incluyendo la posibilidad de que teniendo una buena racha los Marlins puedan avanzar a la postemporada por primera vez desde el 2003 cuando después de clasificar como comodín terminaron ganando la Serie Mundial frente a los Yankees de Nueva York.
No, por favor, que nadie crea que pienso que Miami vaya a lograr un pasaporte a los playoffs. Cuando hablamos de los Marlins sólo los mencionamos para recordar que en 144 años de historia beisbolera en Grandes Ligas en muchas ocasiones han ocurrido grandes sorpresas, y no sería extraño que se repita en 2020 teniendo en cuenta las características del torneo. Para que ese milagro se haga verdad, tendría Miami que iniciar la temporada con un buen paso y mantener el mismo durante el resto de este corto campeonato.
Para prevenir el contagio del COVID 19, entre las cosas que veremos están los partidos sin presencia de fanáticos, que podrán mirar los juegos en sus hogares a través de la televisión o escucharlos por la radio.
Para cumplir con el distanciamiento social los peloteros y personal del equipo que no actúen en el juego estarán sentados con sus mascarillas sanitarias puestas en las gradas cercanas al banco, a seis pies de distancia uno del otro.
No veremos entre los jugadores los saludos con las palmaditas de cinco dedos, con los nudillos de la mano o con el abrazo caluroso tras una actuación favorable para el equipo. Estos contactos fisicos serán sustituidos por el toque de codos, aplausos con las manos o cualquier otro gesto individual.
Los managers, los entrenadores, los árbitros, los ejecutivos, los periodistas, los empleados y el restante personal dentro y fuera del terreno tendrán que utilizar sus mascarillas. Si un entrenador de pitcheo visita la lomita para aconsejar a su serpentinero en situaciones difíciles, lo hará de igual forma y hablará desde la distancia de seis pies. Igual sucederá en cualquier conversación entre directivos y oficiales.
Por vez primera, la Liga Nacional utilizará en la alineación ofensiva al bateador designado. Y en busca de limitar el tiempo de los juegos durante la etapa del calendario regular del torneo se empleará la Regla de Ligas Menores en los partidos que vayan a entradas extras, utilizando el equipo a la ofensiva a un corredor ubicado en segunda base (posición anotadora).
También estará prohibido escupir con saliva en el terreno, con tabaco de mascar o con semillas. La bola que sea utilizada por varios jugadores será sacada del partido. No se permitirán las peleas entre jugadores. No existirán intercambios de alineaciones al comienzo del desafío.
De los fanáticos vamos a extrañar los aplausos y las rechiflas hacia jugadores y árbitros cuando hacen atrapadas sensacionales, cometen errores a la defensa y ejecutan malas decisiones. También la emoción que sale de esas multitudes cuando un bateador conecta un jonrón con las bases llenas o decidiendo un partido en la novena entrada, así como cuando un serpentinero en jornada de brillo propina un juego de cero hit cero carrera.
A todas estas medidas que hemos explicado se le suman otras para hacer posible el mínimo de contagios entre los jugadores y las restantes figuras que estarán presentes en cada partido.
Sin duda, este nuevo espectáculo con predominio de las máscaras y estadios vacíos será único en la historia del béisbol. Esperemos que sirva para el bien de todos.