Si el pitcheo vive a la altura de su promesa, los Miami Marlins harían interesante la breve temporada
Con los cinco abridores en su sitio, los Marlins consideran que este 2020 será el momento que marcará un viraje en la fortuna de la organización, el punto de quiebre que les aleje de tan malos recuerdos, de contiendas con 100 derrotas o más, del sótano de su división.
Mucho se habla de lo que puedan hacer Sandy Alcántara, Caleb Smith, José Ureña, Pablo López y Eliéser Hernández, quien a última hora se ganó el puesto en fuerte competencia con otros jóvenes como Jordan Yamamoto, Robert Duggar y Nick Neidert.
“Nuestros muchachos están en posición para lanzar entre 90 y 100 envíos desde su primera apertura’‘, confesó el coach de pitcheo Mel Stottlemyre en una entrevista reciente con la prensa que cubre al clubl. “Puedo decir con seguridad que ellos están listos para eso. Nuestros jóvenes se mantuvieron en forma’‘.
Todavía queda saber cómo trabajaron el resto de las franquicias, pero era un secreto a voces que los lanzadores de los peces trabajaron muy fuerte, incluso en los peores días -como si estos no lo fueran- del coronavirus en diferentes instalaciones de Miami.
Cómo si fuera poco, la mayoría entrenó junto con el receptor Jorge Alfaro, otro que debe dar un salto enorme y exhibir mejoría en su segunda contienda completa en la organización, ahora con el apoyo del veterano Francisco Cervelli, lo que debe ayudarlo en todo sentido.
¿Pero cuán buena puede ser esta rotación? y otra pregunta, ¿podrá la ofensiva reforzada aliviar la presión del pasado, cuando el pitcheo debía laborar sin márgenes de error por el escuálido apoyo? Los peces creen haber encontrado respuestas positivas a ambas interrogantes.
“Realmente, estoy ilusionado con nuestra rotación abridora y la ofensiva es mucho mejor que en las últimas dos temporadas’‘, apuntó Miguel Rojas, torpedero y capitán del club. “La organización ha hecho un gran trabajo al traer a buenos prospectos. No importa que no hagan el equipo ahora. Sabemos que están ahí, esperando’‘.
Alcántara ya sabe lo que significa ir a un Juego de las Estrellas, López solo debe superar su crónico problema de lesiones para brillar en grande, Smith va en la misma cuerda que el venezolano, Ureña ha vivido entre sobresaltos de pasos adelante y retrocesos, Hernández puede ser ese wild card entre rotación y bullpen, sólido y versátil.
La promesa se abre en todos de mayor o menor manera, pero la consistencia es asignatura pendiente, al menos en una temporada de 162 partidos, muy distante a esta de 60 con su velocidad de carrera corta. Pero si estos brazos viven a la altura de lo que de ellos se espera, los Marlins harían más que interesantes los próximos meses.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de julio de 2020, 9:43 a. m..