¿Tendremos algún bateador con promedio de .400 en 2020?
Regresa la pelota en una temporada con medidas únicas en las Grandes Ligas. Y hoy, vamos a comentar sobre una estadística que desde hace 79 años nadie ha podido igualar y que se pudiera repetir en este torneo de 60 juegos: Hablamos de los .400 de promedio ofensivo.
En 144 años de béisbol solamente 18 bateadores han superado los .400 de promedio y todos ellos lo hicieron entre 1876 y 1941. El primero fue Ross Barnes (1876) con .421 en 322 turnos al bate con Chicago de la Liga Nacional, y el último Ted Williams (1941) con .406 vistiendo la franela de los Medias Rojas de Boston.
A partir de 1930, sólo dos hombres han bateado por encima de los .400, Bill Terry con los Gigantes de Nueva York (1930) de la Liga Nacional con average de .401, y Williams con Boston en la Americana (1941) con .406.
Si a la excelencia del pitcheo la podemos considerar como un arte, a la ofensiva le podemos llamar la ciencia en la que varios elementos combinados de manera sincronizada en la caja de bateo hacen que las cosas le salgan bien a los bateadores.
Para superar los .400 de promedio en Grandes Ligas donde se juega un campeonato largo de 162 juegos y que reúne un pitcheo de primera línea, se requiere que un bateador conecte cuatro imparables cada 10 turnos al bate de manera constante.
El average más alto en un torneo lo tuvo Hugh Duffy en 1894 con promedio de .440 actuando para el equipo de los Bravos de Boston que en ese momento pertenecía a la Liga Nacional, y solamente cinco bateadores han repetido la actuación en dos o más ocasiones: Roger Hornsby (3), Ed Delahanty (3), Ty Cobb (3), George Sisler (2) y Jesse Burkett (2).
Según cuenta la leyenda, William llegó a la jornada del 28 de septiembre de 1941 con un promedio exacto de .400 y el mánager de Boston Joe Cronin le sugirió que descansara para asegurar la proeza y el título de bateo.
Pero este extraordinario bateador ganador de seis coronas de bateo (para muchos el mejor de todos los tiempos) se negó y le respondió: “Yo ganó o pierdo en el terreno de juego’’. Y así ocurrió, pues Williams en doble partido dominical castigó la pelota sumando seis imparables en ocho turnos para asegurar el título de los bateadores y dejar su promedio en .406.
Desde Williams en 1941, ningún otro bateador lo ha logrado. Los que más cerca estuvieron fueron George Brett que en 1980 luego de estar en .400 el 5 de septiembre, terminó de 4-1 en el desafío de ese día para bajar de la marca sin poder regresar a ella, terminando con .390. El otro fue Tony Gwynn (ganador de ocho coronas de bateo) que en 1994 finalizó con .394. El tercero fue el panameño Rod Carew que bateó .388 en 1977, mientras que el propio Williams en 1957 terminó con .388.
Otros tres jugadores que se acercaron primero para luego terminar por encima de los .372 fueron Larry Walker con .379 en 1999, Stan Musial con .376 en 1948, el japonés Ichiro Suzuki con .372 en 2004 y Todd Helton en el 2000 cuando después de promediar .394 al iniciar el último mes, cayó en una mala racha en septiembre terminando con .372.
Superar la barrera de los .400 en una temporada fue mucho más fácil en la etapa anterior a 1930 debido a las características individuales de los peloteros y a la forma en que se jugaba en esa época. Lograrlo después de 1941 se volvió demasiado complejo (hasta ahora sin resultado) motivado por un cambio en el estilo de juego y porque los bateadores deben enfrentar a serpentineros con habilidades superiores en velocidad y en variedad de envíos.
Aunque el pitcheo de superior calidad no es la única causa que ha llevado a la desaparición de los bateadores con promedio de .400 en Grandes Ligas (son diferentes razones), debemos reconocer que desde hace varias décadas todos los serpentineros tiran al menos cuatro lanzamientos diferentes con muchos que lo hacen en la actualidad con un repertorio de cinco y seis envíos. También existen especialistas en relevo largo, intermedio y cerrador que llegan con sus brazos más frescos a tirar una sóla entrada para hacer más difícil la actuación de los bateadores.
En este torneo único con máscaras y saludos especiales que arranca el jueves con el desafío entre los Yankees de Nueva York y los Nacionales de Washington (7:08 p.m.) donde el Director del Instituto de Alergia y Enfermedades Infecciosas el doctor Anthony Fauci hará el lanzamiento imaugural, pudiéramos ser testigos de que por primera vez desde 1941 se rompa la barrera de los .400 por jugarse un campeonato corto de 60 juegos con varios artilleros actuando con el talento necesario para lograr la cifra mágica.
Si algún pelotero logra batear por encima de los .400 de promedio, es posible que la hazaña sea marcada con un asterisco, pues los bateadores que juegan diariamente sumarán algo más de 200 turnos oficiales al bate, sin llegar a 250. Y es imposible comparar la enorme proeza de hacerlo en una temporada larga de 162 juegos que en una corta como la del 2020.
Estamos a sólo 48 horas del inicio de una temporada donde veremos cosas nunca antes vistas ni imaginadas en la historia del béisbol.