Hizo historia en el hielo olímpico y ahora esta cerca de debutar con los Marlins. La hazaña de Eddy The Jet
Eddy Álvarez nunca perdió la esperanza de recibir la llamada. Quizá no fueron las circunstancias más deseadas, pero el cubanoamericano finalmente vestirá un uniforme de Grandes Ligas este martes cuando los Marlins inicien una serie de cuatro encuentros en Baltimore.
La explosión de coronavirus en Miami y la salida del segunda base Isán Díaz abonaron el camino para Álvarez, quien durante la primavera había impresionado al manager Don Mattingly al punto de ser invitado a formar parte del grupo de 60 jugadores de donde saldría el roster del Día Inaugural.
Álvarez partió desde West Palm Beach junto con Monte Harrison para integrarse a los peloteros que ya salieron de Filadelfia rumbo a Baltimore con el objetivo de reanudar una temporada que estuvo a punto de descarrilarse por el alto nivel de contagio del COVID-19 en la organización.
“Estamos muy felices con lo que pueda pasar’’, expresó su padre Walter Álvarez, un conocido empresario y hombre de boxeo. “Lo vimos triunfar en los Juegos Olímpicos de Invierno y verlo debutar en Grandes Ligas sería un tremendo logro. Hemos vivido día a día sus esfuerzos. Estamos muy orgullosos de Eddy’’.
Nacido en Miami, Álvarez –quien alcanzó los niveles de Doble y Triple A en los Medias Blancas de Chicago- sabía que iba a ser muy complicado ser parte de los Marlins, pero el deseo de llegar a las Mayores y jugar en su casa,delante de sus familiares y amigos eran motivos muy fuertes para no dejarse caer.
La temporada pasada, su quinta en las Menores, terminó con una línea ofensiva respetable de .324/.408/.559 y un OPS de 967, pero una lesión descarriló sus opciones de ser parte de los Marlins en el 2019, lo que hubiera sido una tremenda historia para el club.
De salir al terreno en Baltimore, la historia de Álvarez habría alcanzado una meta extraordinaria, porque este chico posee una trayectoria deportiva como ninguna otra que se recuerde en los últimos tiempos y que comprende dos caminos muy diferentes.
El primero ya es parte del recuerdo, al convertirse en ganador de una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, a pesar de haber nacido y crecido en la calurosa Capital del Sol. Eso no se lo va a quitar nadie.
Pero si conquistar una plata en patinaje de velocidad como parte del relevo de los 5,000 metros en Sochi 2014 le costó años de esfuerzos y dolores, llegar a las Grandes Ligas con los Marlins ha sido un reto enorme por la sed de juventud y solo juventud que muestran los clubes de Grandes Ligas.
“Jugar en Miami y delante de mi gente y mi familia, sería algo de otro mundo’’, apuntó en entrevista reciente Álvarez, quien aprendió a patinar en una ciudad donde se multiplican los diamantes de béisbol y apenas existen pistas de hielo. “Es algo que me llenaría de orgullo y cumpliría todas mis metas en el deporte’’.
Su padre, Walter, sus tíos y su hermano Nick - militó en las Menores de los Dodgers- jugaron pelota, un deporte que corría en la sangre familiar y cubana, pero tanto sobresalió en el patinaje, primero sobre ruedas y luego en circuitos helados, que se ganó el sobrenombre de “Eddy the Jet’’ y se convirtió en una suerte de leyenda extraña.
A pesar de sus títulos nacionales e internacionales en los circuitos de carreras, el béisbol siempre estuvo presente en Eddy e, incluso, en sus años de preuniversitario apenas tocó los patines y se dedicó a batear y atrapar bolas, al punto que su nombre estuvo en boca de varios cazatalentos de Grandes Ligas.
Una vez que finalizó su actuación en los Juegos Olímpicos de Sochi y cumplió su primer sueño, Álvarez se dio a la tarea de intentar el segundo y, de pronto, aquellos scouts del pasado volvieron para verlo y firmarlo con los Medias Blancas.
Ahora su segundo camino estaría muy cerca de recorrerlo en Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2020, 8:32 a. m..