Alex Rodríguez llega a Miami con su discurso a prueba de balas
Alex Rodríguez se ha creado un discurso a prueba de balas. No importa la dureza o lo hábil de la pregunta, la estrella de los Yankees de Nueva York se desdobla en un acto de humildad que desarma a la jauría de reporteros.
“Estoy viviendo un momento que jamás imaginé’’, afirma en un momento. “Sólo quiero jugar béisbol y disfrutar del juego que tanto amo’’, comenta en otro. “Miami es mi casa y siempre tendrá un lugar especial en mi corazón’’, remata con una sonrisa de comercial de pasta dental.
Rodríguez llegó este lunes a Miami en medio de una temporada que pocos esperaban tras sobrepasar los 660 jonrones de Willie Mays, sumarse al club de las 2,000 impulsadas con Hank Aaron y a cinco imparables de los 3,000 hits.
Cuando Rodríguez retornó de la suspensión que le hizo perder toda la campaña del 2014 por su implicación de uso de esteroides en el caso de la Clínica Biogénesis, la mayoría presagió el fin de su carrera, alegando que su cuerpo, cercano a los 40 años, no soportaría el rigor de seis meses de béisbol.
“Sí te soy sincero, yo tampoco esperaba los números que está poniendo’’, reconoció Tony Peña, el venerable coach dominicano de los Yankees. “Pero la gente mira lo negativo y no el trabajo y el esfuerzo que él pone en su preparación. Alex es un gran profesional, un muchacho humilde’’.
Cambio de palabras
Humilde, esa es la palabra que mejor define el discurso de Rodríguez por estos días, que no se cansa de agradecer a la gente latina y de recordar el nombre de su madre, además de permitir un mayor acceso de los aficionados a su persona.
Para el choque del lunes Rodríguez había invitado a 50 niños del Boys and Girls Club de Miami, a grupos de las escuelas Columbus y Westminter, a sus antiguos coaches de béisbol y hasta a maestros de sus primeros grados.
“Este es el momento de agradecer por tantas bendiciones y solo espero que cuando termine mi carrera pueda continuar sembrando el amor por este deporte maravilloso’’, dijo Rodríguez. “Los fanáticos me han dado mucho amor, especialmente los latinos. Digo que esto que vivo es una bendición de Dios’’.
Pero con Rodríguez es difícil delimitar donde comienza el sentimiento verdadero y donde el publicista que desde la sombra mueve los hilos de sus párrafos, y uno se queda con la pregunta de qué habría pasado si este discurso hubiera estado presente desde el primer día en que pisó un terreno de Grandes Ligas.
Debate permanente
“Uno mira la clase año que está teniendo: haciendo lo correcto, diciendo lo correcto’’, afirmó recientemente en una entrevista al New York Times Ken Singleton, comentarista de la cadena YES y ex jugador de los Orioles. “El pudo haber sido más poderoso que Derek Jeter, pero eligió no serlo. Eso es una pena, en mi opinión’’.
Si hay pena o no, Rodríguez no lo muestra y su actitud es la de quien ha recuperado algo muy grato que había perdido y ahora está dispuesto a aferrarse a eso, como si fuera un caso de vida o muerte.
Muchas consideran que los resultados de esta contienda son efecto de los meses de descanso obligado, otros afirman que -esteroides o no- posiblemente ningún otro pelotero en la historia nació con las habilidades de Rodríguez.
En cualquier caso y aunque los salones de Cooperstown le cierren sus puertas en la posteridad, no se le puede negar el estatus de súper estrella.
“Es digno de admirar, porque pocos habrían hecho lo que él está haciendo luego de un año de inactividad’’, afirmó Giancarlo Stanton. “Alex Rodríguez sigue siendo uno de los mejores’’.
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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de junio de 2015, 6:05 p. m. with the headline "Alex Rodríguez llega a Miami con su discurso a prueba de balas."