El momento de la sorpresa agradable se desmorona en Miami. La victoria 2,000 no llega para los Marlins
La victoria 2,000 está costando más de la cuenta. Más allá del número redondo y bello, queda claro que el paso positivo en los peores momentos va quedando atrás y que la realidad se impone: no se puede sostener, con tantos regulares fuera resulta imposible. Los Marlins necesitan que regresen algunos de sus hombres en Jupiter y rápido.
Esta derrota 8-3 de martes por la noche fue la cuarta en fila para Miami que contempla como el terreno ganado en medio de la crisis del coronavirus, con 18 hombres fuera de acción y más de una decena de reemplazos, se erosiona a medida que avanza la temporada.
De modo que la historia agradable del conjunto afectado más que ninguno por la pandemia, del equipo rehecho sobre la marcha con jugadores que apenas se habían visto antes, deja entrever las costuras. Evidentemente, los refuerzos llegarán, pero ¿a tiempo?
Y una vez que lleguen, ¿serán suficientes? ¿Podrán los Miguel Rojas, los Sandy Alcántara, Jorge Alfaro y José Ureña levantar a los peces en este calendario corto y frenético. Es muy pronto para decirlo, pero todavía el equipo no posee una idea clara sobre cuándo estarán de vuelta.
Si bien Pablo López y Eliéser Hernández han realizado un trabajo sólido, una rotación con Alcántara, Ureña y Smith será más que respetable, pero un Humberto Mejía no es la solución ideal ni tampoco utilizar siete lanzadores en total. La fórmula comienza descomponerse.
Más allá de esos puntos débiles del relevo, lo que ha funcionado mal en estos cuatro días de descenso es la ofensiva, solo apuntalada por Jesús Aguilar y Brian Anderson.
No es que los Mets hayan presentado un pitcheo impresionante en estos dos primeros encuentros, sino que a Miami le vienen faltando batazos oportunos para hacer crecer el ataque. Los Mets, por su parte, han conectado siete cuadrangulares en esos choques.
En esta ocasión fueron los maderos de Brandon Nimmo, J.D. Davis y Ahmet Rosario los encargados de poner delante a los de Nueva York, que llegaron al sur de la Florida en maltrechas condiciones -con cuatro derrotas al hilo- y han aprovechado para sacar pecho.
Veremos si López, convertido de facto en el hombre grande de la rotación, puede detener este descenso al abismo, pero no será fácil. Del otro lado estará, nada más y nada menos, que Jacob deGrom, el vigente doble ganador del premio Cy Young.
Los peces llevan varios días estancados en 1,999 victorias de por vida. La 2,000 no va a llegar de regalo.