Mientras los Miami Marlins no tengan el cerebro de los Rays, será difícil vencerlos de manera constante
Quieren que hable de una bola que pudo ser strike, pero Pablo López habla de un plan. Desean que culpe al árbitro por un mal veredicto en un lanzamiento, pero el venezolano va mucho más allá. Nadie como él para detallar una victoria o una derrota, metódico, pausado, inteligente, con todos los trazos de un embajador de buena voluntad.
Una vez más, por novena ocasión en fila, los Rays vencieron el viernes 5-4 a los Marlins y la explicación resulta más profunda que la de un envío cercano a la zona de strike que el árbitro decretó bola para darle un boleto a Kevin Kiermaier en el cuarto capítulo. Esa pudo haber sido la excusa perfecta para enmascarar el fracaso. López, sin embargo, odia más que nadie las excusas.
“Son un equipo cerebral, que tiene un plan y lo ejecuta sin apartarse del mismo’‘, comentó el serpentinero. “Hacen su tarea y estudian a los rivales, especialmente a los lanzadores. No por gusto están jugando un excelente béisbol y comandan su división. Son muy inteligentes’.
No hay mejor elogio que una persona inteligente reconozca el talento de otra, en este caso de todo un conjunto que, año tras año, da la pelea, muere y vence a potencias históricas como Nueva York y Boston. Si esta temporada no fuera corta, las 90 y quizá las 100 victorias fueran cosa segura en Tampa Bay.
Subvalorados, en un mercado chico y en un parque lúgubre, algo muy bueno deben hacer las cabezas pensantes en esa parte de la Florida para mantener en la élite a un conjunto sin súper estrellas, que constantemente cambia de personal y siempre presenta ese béisbol sólido, fundamentado que produce éxitos en racimos.
Antes del comienzo del choque de este sábado, los Rays habían ganado 20 de sus últimos 25 juegos, pasado por encima de los Yankees y agujereado las esperanzas de los Marlins. Si Miami queda fuera de la postemporada, habrá de mirar a estas dos series con desconsuelo.
Los peces cuentan con una rotación eficiente, un grupo de brazos jóvenes y capaces que anuncian una nueva era en la organización, pero todavía no alcanzan la consistencia de sus rivales intraestales. Todo lo que necesitaron los Rays fue un leve desajuste de López para escamotearle el triunfo.
“Ellos van por ti, porque te estudiaron y saben cuáles son tus tendencias, tus secuencias’‘, agregó Pablo. “No se van con tus envíos secundarios. Esperan las bolas a las que mejor les conectan y te hacen trabajar mucho hasta que en algún momento cometes un error’‘.
Uno solo.
Desde que comenzaron a chocar entre sí, Tampa Bay siempre ha llevado la parte del león, especialmente en los últimos tiempos: en los 68 encuentros finales, los inquilinos del feo y cavernoso Tropicana Field -ese complejo feo y cavernoso- han vencido en 46 oportunidades. Quizá donde único les aventaje Miami es en la belleza de su parque.
Los Marlins, sin duda, han dado pasos de avance. Derek Jeter y su equipo de dirección han logrado mejorar varios aspectos de la organización, pero todavía van por detrás de los Rays en ese nivel de atención al detalle, en el sentido de anticipación y estudio que tan bien reconoce López.
“Nosotros debemos tener un mejor plan’‘, confiesa el venezolano. Cuando eso suceda, entonces Miami podrá sostener el pulso cuerpo a cuerpo con Tampa Bay no para ganar un juego, sino una o varias series, y no dejar toda la fortuna en una decisión de bola o strike.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2020, 10:55 p. m..