En el Labor Day los Marlins trabajaron extra por la victoria
En el Labor Day los Marlins salieron a trabajar extra por la victoria. Ante unos Bravos que vinieron con todo en un choque con implicaciones en la División Este de la Liga Nacional, los peces supieron sobrevivir a serias amenazas para volver a la marca de .500 y mantenerse en la pintura de los playoffs.
Miami ha venido moviéndose sobre la cuerda floja de los .500 durante varios días, pero necesita impulso para dejar esa medianía y al menos este triunfo en una décima entrada este lunes 5-4 en Atlanta y ante un equipo de primera línea resulta una buena señal en el comienzo de esta serie en el camino.
Miguel Rojas se aseguró de su equipo se apartara de la senda del fracaso con un partido de dos impulsadas -una de ellas la decisiva en la décima entrada-, dos dobles, cuatro imparables y una anotada para sacar a los peces de un verdadero problema.
“A un equipo como este tienes que aprovechar cuando puedes ponerle un pie encima’’, comentó Rojas. “Este es un equipo que juega muy bien y por han tenido los éxitos que han tenido. Una victoria como representa mucho para nosotros, porque es un rival directo’’.
A tres outs de la victoria, Adam Duvall le sacó en la novena entrada una bola del parque al taponero Brandon Kintzler, quien el domingo también había malogrado una posibilidad de rescate, y los Bravos empataron a cuatro el partido en un momento en que cambiaban la marea a su favor antes de que Rojas pusiera delante a su conjunto.
La fecha marcó, además, el regreso a la rotación de José Ureña, uno de aquellos que cayeron víctima del contagio al coronavirus y debieron sufrir la cuarentena inicial y luego la rehabilitación en Jupiter antes de recibir la luz verde para pisar nuevamente un terreno de Grandes Ligas.
Se trató del debut en el 2020 del abridor dominicano, quien en cinco entradas admitió tres anotaciones con cuatro imparables, además de ponchar a dos y regalar tres pasaportes a una alineación poderosa que carga, entre otros, a un viejo conocido de Ureña: Ronald Acuña Jr.
De sobra es conocida la historia entre ambos debido a pelotazos y bancas limpias por conatos de pelea y quizá ahora se evitó un nuevo capítulo cuando Ureña volvió a golpear a Acuña por tercera ocasión desde que estuvieran juntos por primera vez en un diamante de béisbol.
“No tengo ningún interés en darle un pelotazo, ¿qué gano yo con eso si atrás vienen otros que pueden causarnos más problemas’’, apuntó Ureña. “Sólo quería hacer mis secuencias adentro y afuera, quitarle el poder, pero no es nada personal. Yo no soy esa clase de persona’’.
Afortunadamente, Acuña entendió que esta vez no había mala intención del lanzador de Miami, quien luego sorprendería al slugger venezolano al tratar de avanzar en la segunda base para ponerle fin a una amenaza -una de las tantas- de los Bravos.
Si los primeros cuatro capítulos fueron como un intercambio de golpes con Atlanta dando los impactos iniciales y Miami con un enérgico contraataque para alcanzar la delantera, los últimos giraron en torno a las constantes amenazas de los de casa hasta que lograron empatar el choque en el noveno.
Afortunadamente, Rojas pegó el doble decisivo en el décimo y los Marlins pudieron celebrar en un día especial.
“Esta es una de esas victorias que son extra especiales’’, comentó el manager Don Mattingly. “Regresamos a .500, este martes trataremos de ganar la serie. Estos chicos siguen jugando fuerte y muestran su carácter. Con fortuna, encontraremos una racha ganadora en los próximos días’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de septiembre de 2020, 6:09 p. m..