Joven promesa del pitcheo de Miami conoce al ídolo de su infancia. Si Pedro le echa una mano...
Quizá muy pronto Pedro Martínez le enseñe a Sixto Sánchez el secreto de su recta alta. El joven lanzador dominicano cumplió un sueño el viernes cuando conversó por primera vez con el ídolo de su infancia durante una transmisión de la cadena de televisión de las Grandes Ligas.
Sánchez, quien ha capturado la imaginación de los aficionados de Miami con su talento en cuatro aperturas, jamás había cruzado una palabra con un hombre al que siempre trató de imitar desde que lanzó su primera pelota y quien no por gusto está en el Salón de la Fama del Béisbol.
“Cuando yo era joven me encantaba ver a Pedro lanzando para Boston’‘, comentó Sánchez, quien esta temporada tuvo su debut en las Mayores. “Cada vez que Pedro lanzaba me decía que cuando fuera grande quería ser como él. Todos los muchachos como yo queríamos ser como Pedro’‘.
De Sánchez se venía hablando durante un buen rato. No siempre llegaban noticias buenas, entre algunos retrocesos de salud en las Menores, pero la expectativa siempre estaba ahí, porque no por gusto era calificado como el prospecto número uno de la organización y uno de los mejores de todo el béisbol.
Miami, sin embargo, resistió cualquier intento de subirlo de manera apresurada y ciertamente no estaba en los planes del club para el Día Inaugural de Marzo antes de que el coronavirus irrumpiera en el béisbol y acelerara un sinfín de movimientos que adelantaron su llegada.
Sánchez no solo ha cumplido con esas expectativas, sino que mantiene salivando a los ejecutivos de los peces porque aún no le ven el límite a su techo de posibilidades y consideran que el espacio de maniobra para mejorar resulta amplio, a pesar de su excelente efectividad de 1.80.
Don Mattingly, manager de los Marlins, no podría estar más encantado con esta nueva amistad que se empieza a forjar entre el prometedor pitcher y la leyenda de la República Dominicana.
“Siempre es bueno ver si los muchachos están siguiendo a personas de calidad’‘, apuntó Mattingly. “Si entonces existe una relación, quizá esa persona de calidad quiera ayudarlo o se puede convertir en una persona que le puede ayudar con un consejo. Ellos son del mismo país, hablan el mismo lenguaje’‘.
El joven pitcher dominicano posee un vasto repertorio encabezado por una recta venenosa que no teme marcar las 100 millas por hora y un puñado de envíos secundarios, especialmente cambios y sliders, que ya quisieran muchos poseer a los 22 años de edad.
Cuando vino de Filadelfia en el canje que se llevó a JT Realmuto, se sabía que era el principal prospecto de pitcheo de esa organización y no pocas voces de los aficionados de los Filis se preguntan si su equipo ganó en la transacción, en la cual también vino el receptor Jorge Alfaro.
Sánchez saldrá trabajar este domingo contra su antigua organización, pero ahora con la alegría de haber conocido finalmente al ídolo de su infancia. Si Pedro Martínez le da una mano...
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2020, 10:19 a. m..