La última vez que los Marlins celebraron algo grande fue en Yankee Stadium. ¿Se repetirá la historia?
La última vez que los Marlins celebraron algo importante en su historia fue en el Yankee Stadium. De producirse, la próxima gran alegría tendrá que ser en la nueva versión del legendario parque. Los Bravos se encargaron de evitar cualquier fiesta de Miami en Atlanta.
Al conquistar la serie particular, los de Georgia no solo conquistaron su tercer banderín divisional de manera consecutiva, sino que dispararon las alarmas de los peces, que si no están en peor posición ha sido por la incapacidad de los Filis para imponerse de manera convincente en Washington.
“Obviamente, necesitamos ganar juegos’’, comentó el manager Don Mattinlgy. “Tienes que preocuparte porque debes ganar juegos. No puedes llegar arrastrándote [a la postemporada]. Pero no me preocupa la caída de este grupo. Han sabido recuperarse durante todo el año’’.
Miami necesita ganar tres de estos cuatro juegos finales o de lo contrario ceder el control de su destino y esperar por los resultados de Filadelfia, que concluye su calendario contra los Rays de Tampa Bay, un conjunto que ya aseguró su plaza en los playoffs.
Tanto los Marlins como los Filis enfrentan a dos de los mejores conjuntos de la Liga Americana en un fin de semana como hacía rato no se vivía dentro de ambas organizaciones, sobre todo Miami, que acumula 17 años sin un recorrido por la pelota de octubre.
Por estos lares todavía se recuerda el momento en que Josh Beckett sacó el último out de la Serie Mundial del 2003 ante unos Yankees repletos de estrellas, donde destacaba el actual director ejecutivo de Miami y miembro del Salón de la Fama, Derek Jeter.
Después de un comienzo de temporada que en mayo les vio 10 juegos por debajo de .500, Jack McKeon tomó las riendas del club y llevó a un conjunto joven -pero con un pitcheo potente- a asombrar el mundo del béisbol con una trayectoria impresionante.
Aunque Miami posee nuevamente un pitcheo joven y sólido, esta contienda no tiene muchas cosas en común con aquella, cuando los ecos de una pandemia eran cosa de película de ciencia ficción, aunque la meta no ha cambiado: alcanzar octubre y hacer ruido.
Pero la presión pudiera afectar a los Marlins.
“Queremos mostrarles a todos lo que somos capaces de hacer’’, apuntó Corey Dickerson. “Jugamos para apoyarnos, ser buenos compañeros. No hay manera de jugar diferente ahora. Estamos agradecidos por tener esta oportunidad delante de nosotros’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2020, 9:56 a. m..