¿Por qué no podemos ser nosotros? La frase de batalla que adquiere otra dimensión para los Marlins en octubre
La frase parecía hecha a la medida para Miguel Rojas. “¿Why not us?’‘. ¿Por qué no podemos ser nosotros? Después de todo, resumía esa mezcla de incredulidad de los otros y el fresco descaro de los jugadores. En una temporada tan corta y accidentada cualquier cosa era posible.
Siempre el caballero y el hombre honesto, Rojas reconoció en medio de la celebración por el pase a los playoffs que la frase/pregunta no era de su autoría, sino del presidente de operaciones de béisbol de la organización, Mike Hill, quien la había pronunciado -sin pensar en lo que se convertiría- durante una entrevista.
“Fue Mike Hill quien la dijo por primera vez, pero a mí me pareció perfecta’‘, explicó Rojas. “El, yo y todos los que hemos vivido este proceso, sabíamos el grupo especial que estábamos construyendo. Me pareció que la frase podía convertirse en un perfecto grito de batalla’‘.
Lo que no sabía Rojas ni Hill ni nadie era el terremoto que estaba a punto de impactar a los Marlins en la forma de una pandemia que estuvo muy cerca de afectar, incluso, el curso de la contienda para el resto de los clubes y que exigiría un grado de concentración y compromiso enormes para rebasarlo.
El conjunto que estuvo a punto de acabar con la campaña con su masivo contagio de coronavirus, el que perdió 18 jugadores en cuarentena y sumó una cantidad igual a la carrera, el que debutó a 18 novatos, de ellos 12 lanzadores, el que realizó 174 cambios de personal, supo imponerse a todas las adversidades para lograr algo que solo había alcanzando dos veces en su historia.
Y de aquí vale repetir un número: 174 cambios de personal en 60 juegos.
“Creo que eso es una prueba de la profundidad que esta franquicia fue construyendo en todos sus niveles’‘, comentó el manager Don Mattingly. “Si no hubiéramos tenido esas capas de jugadores, listos para actuar en Grandes Ligas, la historia habría sido otra. Es una prueba de que el plan de Derek Jeter estaba bien encaminado desde el principio.
Ahora es muy fácil hablar con el diario debajo del brazo, pero en el momento en que Jeter y el nuevo grupo de propietarios llegó a Miami las cosas se veían desde una perspectiva mucho más nublada, porque no es fácil ver partir a dos Jugadores Más Valiosos (Giancarlo Stanton y Christian Yelich), al mejor receptor de las Mayores (JT Realmuto) y a un slugger premium (Marcell Ozuna).
Mediante canjes -algunos muy buenos, otros no tanto-, selecciones en el draft e incursiones -Corey Dickerson, Jesús Aguilar tras waivers- en la agencia libre, Miami fue amasando un grupo de jugadores capaces de soportar grandes obstáculos, algo que hoy echa una sombra benévola sobre la oficina central.
“Desde el primer día se reunieron conmigo y me dijeron: ‘tenemos un plan,vamos a construir de abjo hacia arriba’‘, recordó Rojas. “Me explicaron lo que iban a hacer. Me di cuenta que la dirección iba a ser la correcta, queria estar aqui porque todo lo que iban a hacer tenía un propósito. Un plan’‘.
Desde el primer día Jeter creyó en el plan, Rojas, Mattingly, Hill, pero muchos dentro de Miami no lo vieron tan claro, a pesar de que el director ejecutivo y actual miembro del Salón de la Fama predicaba paciencia y decía una y otra vez: “cada vez que salgamos al terreno vamos a competir’‘.
El 2020 parecía el año menos indicardo para hacerlo. Una temporada de apenas dos meses, con los enfrentamientos tradicionales ante los peso pesados de la División Este más otro puñado de juegos contra clubes como los Rays, los Medias Rojas y los Yankees.
Pero el “¿Por qué no podemos ser nosotros?’‘ fue adquiriendo más fuerza y voliumen a medida de que los problemas se amontonaban en la puerta de los Marlins y el equipo comenzaba a ganar encuentros apoyados en la veteranía de hombres como Aguilar y la emergencia de novatos como Sixto Sánchez.
Ahora, octubre se presenta como una nueva aventura donde los peces se ven en condiciones de competir cuerpo a cuerpo contra cualquiera gracias a esa mezcla de soberbio pitcheo, buena defensa y bateo oportuno. ¿Por qué no podemos ser nosotros? suena, entonces, más posible.
“Claro que es posible, porque este grupo no se cansa’‘, apreció Lewis Brinson. “A nosotros no nos importa perder por una o 10 carreras, no nos importa el rival que tengamos delante. Vamos a ir por ti con todas nuestras fuerzas, incesantes. Vamos a por el que sea’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2020, 0:53 p. m..