Béisbol

Randy Arozarena reescribe el libro de récords con cada juego que pasa. Las Botas del Poder siguen bien puestas

Randy Arozarena sigue reescribiendo los libros de récords. Ya sea alguien como Derek Jeter o como Barry Bonds, el cubano cada vez más se adentra en la historia del béisbol con una postemporada de ensueño que, por otra parte, tiene en señal de alerta máxima a los Dodgers.

El jardinero fue parte importante en la épica remontada de los Rays el sábado en la noche para vencer 8-7 a Los Angeles e igualar la Serie Mundial a dos victorias para confirmar que que este enfrentamiento tiene todos los ingredientes para llegar al límite de siete encuentros.

Cuando el de Pinar del Río despachó en la cuarta entrada su noveno cuadrangular de estos playoffs, en el Globe Life Field de Texas, estableció una nueva marca de postemporada para dejar atrás a figuras relevantes como Bonds (2002), Carlos Beltrán (‘04), Nelson Cruz (‘11) y Corey Seager (‘20).

El antillano había comenzado temprano a sonar el madero al disparar un sencillo en el primer inning ante los envíos del mexicano Julio Urías, pero luego vino su palo de vuelta enero en el cuarto y otro imparable más en el sexto para igualar la marca de más hits en unos playoffs que estaba en poder del venezolano Pablo Sandoval y databa del 2014.

Sin duda, el cubano se ha beneficiado de una temporada con playoffs extendidos, pero cabría apuntar que lo ha logrado todo en apenas 18 encuentros, solo uno más que cuando Bonds y Cruz pegaron sus bambinazos y un juego más que cuando Sandoval conectó sus 26 indiscutibles.

Lo que es innegable es el impacto de Arozarena en estos Rays, algo que más allá de su jonrón, quedó claro cuando el novato se deslizó de cabeza -tras un corrido estrepitoso desde primera base y una caída- en la goma para anotar la carrera que dejaba al campo a los Dodgers, como prueba de que Tampa Bay va a pelear hasta el final y, si muere, lo hará con las botas puestas.

Arozarena, que suele andar con botas de vaquero a las que denomina del “poder’’, ha sido una inspiración dentro de un club acostumbrado a vencer gigantes, como hicieron con los Yankees y los Astros.

Cada vez que Arozarena pega un cuadrangular o extiende su cantidad de hits en estos playoffs, muchos se preguntan si tendrá final este momento dulce de este joven que ha tomado las Grandes Ligas por asalto, como si hubiera estado en ellas desde hace siglos.

A Tampa Bay, sin embargo, le interesa y le fascina la manera en que Arozarena vive el juego, la alegría tremenda que trae a estos días de octubre, donde nada ni nadie parece contenerlo. Ya ganó un premio de Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato. Quizá quede otro por ahí, en espera.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de octubre de 2020, 0:56 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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